El nombre de Ricardo Salinas Pliego vuelve a colocarse en el centro de la conversación, pero esta vez no por sus declaraciones, sino por la delicada situación financiera de una de sus empresas.
La petrolera Typhoon Offshore fue declarada en concurso mercantil por orden de una jueza federal, luego de comprobarse que no cuenta con liquidez suficiente para hacer frente a sus compromisos. El proceso abre la puerta a una posible quiebra si no logra reestructurar sus deudas en el tiempo establecido por la ley.
Todo ocurre en medio de un conflicto con Petróleos Mexicanos, que arrastra meses sin resolverse y que ha dejado cifras millonarias pendientes.
¿Cómo comenzó el problema?
El origen se remonta a un contrato firmado en 2019 entre Typhoon Offshore y Pemex para servicios en pozos marinos. Lo que inició como un acuerdo por cientos de millones terminó escalando a cifras mucho mayores tras múltiples modificaciones.
Para 2023, el contrato ya alcanzaba montos de miles de millones de pesos y dólares. Sin embargo, la falta de pagos durante 16 meses generó una deuda cercana a los 960 millones de dólares.
Sin flujo de efectivo, la empresa se vio obligada a suspender operaciones en octubre de ese mismo año.
¿Qué significa el concurso mercantil?
El concurso mercantil es un proceso legal que busca evitar la quiebra de una empresa mediante la negociación con sus acreedores.
En este caso:
- Se nombrará un conciliador
- Habrá un plazo máximo de un año para llegar a acuerdos
- Si no hay solución, se declarará la quiebra
Aunque representa una oportunidad para salvar la empresa, también implica que sus finanzas quedan bajo supervisión judicial.
Problemas que se acumulan
La situación de Typhoon Offshore no se limita al conflicto con Pemex.
Entre los factores que han complicado su panorama están:
- Embargo de cuentas bancarias
- Demandas de proveedores
- Clausura de instalaciones por temas ambientales
Estos elementos han debilitado aún más su operación y capacidad de respuesta.
El papel de Pemex
El conflicto con Petróleos Mexicanos es el punto más delicado.
Aunque una resolución judicial ordenó que no se cancelara el contrato, los pagos pendientes no se han concretado, generando un efecto en cadena que terminó afectando la estabilidad de la empresa privada.
Un contexto más amplio
Este caso no es aislado. Ocurre en paralelo con otros movimientos dentro del grupo empresarial de Salinas Pliego.
Ese mismo 12 de marzo, TV Azteca también solicitó entrar en concurso mercantil, además de enfrentar procesos legales en Estados Unidos por adeudos relacionados con bonos.
La coincidencia de estos eventos ha encendido alertas sobre la situación financiera de varias compañías del grupo.
Por ahora, el futuro de Typhoon Offshore dependerá de lo que ocurra en los próximos meses. El reloj ya empezó a correr.



