Washington, Estados Unidos.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocarse en el centro de la polémica tras lanzar un mensaje que ha generado reacciones tanto dentro como fuera de su país.
A través de su red social Truth Social, el mandatario aseguró que el llamado “Partido Demócrata de izquierda radical” es actualmente el mayor enemigo de Estados Unidos, incluso por encima de Irán, en medio del conflicto armado que se desarrolla en Medio Oriente.
“Ahora con la muerte de Irán, el mayor enemigo que tiene América es el Partido Demócrata de Izquierda Radical”, escribió Trump, en un mensaje que rápidamente encendió el debate político.
Sus declaraciones llegan en un contexto de alta tensión, tanto en el frente internacional como en la política interna estadounidense, donde el presidente ha endurecido su discurso contra sus opositores, a quienes acusa de debilitar la seguridad del país.
En el mismo mensaje, Trump también dejó claro que no contempla ningún tipo de negociación con Irán, pese a que —según él— el país buscaría un acuerdo tras los recientes ataques.
“No tienen absolutamente ninguna defensa y quieren llegar a un acuerdo. ¡Yo no!”, publicó.
El conflicto, que inició el pasado 28 de febrero, ha escalado rápidamente y ha dejado miles de víctimas en la región, con la participación de Estados Unidos e Israel en operaciones contra territorio iraní.
De acuerdo con autoridades militares estadounidenses, las ofensivas han avanzado más rápido de lo previsto y han logrado debilitar puntos estratégicos, incluyendo instalaciones utilizadas para almacenar misiles en zonas cercanas al estrecho de Ormuz.
Trump también aprovechó para criticar al medio The New York Times y al periodista David Sanger, quienes cuestionaron los resultados de la ofensiva militar.
“Estados Unidos ha borrado a Irán del mapa”, afirmó el mandatario, rechazando las versiones que ponen en duda el alcance de los ataques.
Las declaraciones del presidente se producen además después de que el papa León XVI hiciera un llamado a frenar la violencia y abrir el diálogo en Medio Oriente, petición que hasta ahora no ha tenido eco en la postura del gobierno estadounidense.
Todo apunta a que el conflicto podría prolongarse, mientras el discurso político en Estados Unidos se vuelve cada vez más tenso de cara al escenario interno.



