CIUDAD DE MÉXICO.— México tiene cada vez menos espacio para maniobrar con sus finanzas públicas.
El Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) advirtió sobre el deterioro de las posiciones fiscales en varias economías de América y señaló que los niveles elevados de deuda, junto con el aumento en los intereses que deben pagarse por ella, están reduciendo el margen disponible para enfrentar nuevos choques económicos.
El diagnóstico alcanza a México.
De acuerdo con el análisis del BIS, la deuda pública mexicana pasó de representar 51% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2015 a 61.8% en 2025, mientras que el pago de intereses aumentó de 12% de los ingresos públicos a más de 20% durante el mismo periodo.
El organismo también advierte que cuando la deuda y los costos financieros son elevados, los mercados pueden reaccionar con mayor sensibilidad ante noticias relacionadas con el déficit y la situación fiscal.
La deuda no es el único problema: ahora pesa más pagarla
El punto que llama especialmente la atención del análisis es que el problema no está únicamente en cuánto debe un gobierno, sino en cuánto tiene que desembolsar para mantener esa deuda.
En el caso mexicano, el BIS señala que el costo total de los intereses de la deuda pública aumentó hasta superar 3% del PIB en 2025.
De acuerdo con el organismo, México registró en la última década uno de los mayores incrementos del costo de los intereses entre las economías de América analizadas.
El contraste resulta llamativo: mientras México enfrentó un aumento en este componente, Brasil y Argentina registraron durante el mismo periodo reducciones cercanas a un punto porcentual del PIB en sus respectivos costos de intereses.
¿Qué está advirtiendo el BIS?
El mensaje del organismo internacional no se limita a México.
El BIS señala que los niveles de deuda pública respecto al PIB se encuentran en máximos de varias décadas en 21 países de América, una situación que aumenta la sensibilidad de las economías ante cambios en las condiciones financieras.
Cuando un gobierno tiene una deuda elevada y además enfrenta tasas de interés altas, una mayor parte de sus ingresos debe destinarse al servicio de esa deuda.
Eso deja menos recursos disponibles para otras necesidades.
El BIS advierte que una expansión fiscal cuando la deuda ya se encuentra elevada puede provocar una reevaluación del riesgo por parte de los mercados.
Y si los inversionistas perciben mayores riesgos, el costo del financiamiento puede aumentar todavía más.
Es decir, puede generarse un círculo complicado: más riesgo, mayor costo financiero y menos espacio para las finanzas públicas.
México pasó de 51% a 61.8% del PIB
La evolución de la deuda mexicana muestra la magnitud del cambio señalado por el BIS.
En 2015, la relación entre deuda pública y PIB se ubicaba en 51%.
Diez años después, el indicador alcanzó 61.8%.
El aumento ocurre en un contexto en el que el gobierno federal busca reducir el déficit y estabilizar las finanzas públicas.
El propio gobierno mexicano contempla para 2026 una trayectoria de consolidación fiscal. La Secretaría de Hacienda prevé que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se ubiquen en 4.1% del PIB y que el Saldo Histórico de los RFSP alcance 54.2% del PIB al cierre del año.
El costo financiero también aprieta
El aumento de los intereses tiene una consecuencia directa: una mayor proporción de los recursos públicos debe utilizarse para cubrir obligaciones financieras.
Según el análisis citado del BIS, los intereses pasaron de absorber alrededor de 12% de los ingresos públicos mexicanos en 2015 a más de 20% en 2025.
La diferencia es considerable.
Significa que una parte cada vez mayor de los recursos que recauda el gobierno termina destinada al costo de financiar la deuda.
Y esto ocurre incluso sin que necesariamente exista un incremento equivalente en el monto total de endeudamiento.
El BIS explica que el aumento del pago de intereses refleja también el mayor costo implícito del financiamiento, y no solamente el crecimiento de la deuda.
El mensaje para Hacienda: cuidado con aflojar el gasto
Ante este escenario, el BIS recomienda mantener disciplina fiscal.
El organismo advierte que los niveles elevados de deuda incrementan los riesgos macrofinancieros asociados con una política fiscal más expansiva.
Por ello, plantea que los gobiernos deben avanzar hacia una consolidación fiscal que sea creíble y sostenible.
Pero también hace una precisión importante: ajustar las finanzas públicas no significa recortar indiscriminadamente.
El BIS recomienda cuidar la composición del ajuste, proteger la inversión pública productiva y mantener los servicios esenciales.
También plantea acompañar la consolidación fiscal con reformas que permitan elevar la capacidad productiva de las economías.
El dilema mexicano
Ahí aparece uno de los mayores retos para México.
Reducir el déficit requiere contener el gasto o aumentar los ingresos.
Pero reducir demasiado la inversión pública puede terminar afectando el crecimiento futuro.
La propia Secretaría de Hacienda sostiene que la estrategia fiscal de 2026 busca reducir los requerimientos financieros del sector público y mantener una trayectoria sostenible de la deuda. En sus estimaciones oficiales, los RFSP se ubicarían en 4.1% del PIB este año.
El debate, entonces, no solamente gira alrededor de cuánto gastar.
También está en dónde se gasta y qué recursos se protegen cuando llega la hora de ajustar el presupuesto.
Un escenario que exige más cuidado
El BIS no está planteando que México se encuentre ante una crisis de deuda.
Su advertencia es distinta: una deuda más elevada y un costo financiero mayor reducen el margen de maniobra del gobierno.
El organismo ha señalado previamente que las posiciones fiscales estiradas pueden hacer que las economías sean más vulnerables a condiciones financieras restrictivas y que los mercados latinoamericanos reaccionen con mayor fuerza ante noticias fiscales.
El Fondo Monetario Internacional también ha advertido sobre la necesidad de una consolidación fiscal más ambiciosa para México y señaló que una trayectoria de déficits elevados podría aumentar la relación deuda-PIB en los próximos años.
La coincidencia entre organismos internacionales pone el tema sobre la mesa: México necesita reducir su déficit sin sacrificar la inversión que puede generar crecimiento.
La cuenta que seguirá creciendo si no cambia el escenario
La deuda pública no desaparece cuando termina un ejercicio presupuestal.
Los intereses tampoco.
Cada peso destinado al servicio de la deuda es un peso que no puede utilizarse simultáneamente para otra finalidad.
Por eso, el dato que deja el análisis del BIS va más allá del porcentaje de deuda respecto al PIB.
En una década, México pasó de destinar alrededor de 12% de sus ingresos públicos al pago de intereses a más de 20%.
Y mientras la deuda representa una proporción cada vez mayor de la economía, el costo de financiarla también se ha convertido en una carga más pesada.
El reto para las autoridades será encontrar el equilibrio entre reducir el déficit, contener el crecimiento de la deuda, mantener la confianza de los mercados y, al mismo tiempo, no dejar sin recursos la inversión que necesita el país para crecer.
Porque al final, la pregunta no es solamente cuánto debe México.
La pregunta es cuánto tiempo más podrá aumentar el costo de esa deuda sin quitarle espacio a otras prioridades del gobierno.



