A casi dos semanas del descarrilamiento de un tren de carga en Naco, Sonora, especialistas consideran que aún es demasiado pronto para descartar consecuencias ambientales. Aunque las autoridades han señalado que no existe un riesgo grave e inmediato para la población, investigadores consultados por Mongabay Latam sostienen que los verdaderos efectos podrían aparecer con el paso de los meses y, por ello, insisten en mantener un monitoreo permanente del agua, el suelo y el aire.
El accidente ocurrió el 25 de julio, cuando un tren de Ferromex descarriló y derramó más de 70 mil litros de hidrosulfuro de sodio en el cauce de un arroyo. La sustancia es utilizada en procesos industriales y, al entrar en contacto con el agua o ciertos compuestos, puede liberar sulfuro de hidrógeno, un gas altamente tóxico.
El mayor riesgo podría no verse de inmediato
Agustín Robles Morua, investigador del Instituto Tecnológico de Sonora, explicó que el peligro inicial por la liberación del gas habría disminuido debido a las lluvias y los fuertes vientos registrados en la región. Sin embargo, aclaró que eso no significa que el problema haya terminado.
El especialista considera indispensable analizar la calidad del agua superficial y subterránea, revisar los sedimentos del arroyo y determinar si existe infiltración hacia el acuífero que abastece a las comunidades cercanas.
Piden monitoreo durante al menos un año
Por su parte, Antonio Romo Paz, profesor investigador de la Universidad de Sonora, afirmó que la remediación debe incluir el retiro de sedimentos contaminados, así como un seguimiento continuo del agua, los suelos, la vegetación, peces y otros organismos presentes en la zona.
El académico considera que estos trabajos deberían extenderse entre seis y doce meses para conocer el verdadero impacto ambiental del accidente.
La preocupación también alcanza a la población
Aunque las autoridades informaron que no existen afectaciones generalizadas entre los habitantes, medios locales reportaron la atención médica de varias personas tras el accidente.
Especialistas también advierten que la incertidumbre genera preocupación entre los habitantes de Naco, quienes demandan información científica y transparente sobre la evolución del derrame y los posibles riesgos para el agua que consumen diariamente.
Sonora recuerda otros desastres ambientales
Los investigadores señalan que este accidente revive el recuerdo de otros derrames ocurridos en Sonora durante los últimos años, como el desastre del Río Sonora en 2014, considerado uno de los episodios ambientales más graves relacionados con la minería en México.
Actualmente, la Profepa mantiene medidas de emergencia y exigió a Ferromex la presentación de un plan integral de caracterización ambiental y remediación para atender los daños ocasionados por el accidente.



