URES, SONORA.– Después de 12 años de reclamos, dudas y exigencias de las comunidades afectadas por el derrame de 2014, el Gobierno de México y el Gobierno de Sonora anunciaron una nueva etapa de remediación del Río Sonora, con una inversión de 654 millones de pesos.
El anuncio fue realizado durante una reunión con habitantes de la región, encabezada por el gobernador Alfonso Durazo Montaño y la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra.
Los trabajos comenzarán en septiembre de 2026 y la primera etapa está prevista para concluir al cierre de este año.
La apuesta ahora es intervenir zonas donde los estudios identifiquen riesgos, con acciones que incluyen muestreo, remoción, tratamiento y disposición de materiales, además de vigilancia posterior.
La propia Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) confirmó que se destinarán 654 millones de pesos para esta nueva etapa de remediación.
“Después de 12 años, tienen derecho a dudar”
Ante habitantes de los municipios afectados, Durazo reconoció que la larga espera ha generado desconfianza entre las comunidades.
El gobernador incluso admitió que después de más de una década los habitantes tienen razones para cuestionar las promesas gubernamentales.
“Después de 12 años, tienen derecho a dudar”, expresó.
Durazo aseguró que la administración estatal busca enfrentar el problema con una coordinación distinta con el Gobierno de México y destacó el compromiso asumido por la presidenta Claudia Sheinbaum.
De acuerdo con el mandatario, desde diciembre de 2024 la presidenta instruyó establecer un programa con tiempos, recursos y responsables para atender la problemática de la región.
Ese programa contempla acciones relacionadas con salud, agua, remediación ambiental y medidas para evitar que vuelva a ocurrir una situación similar.
Los trabajos arrancarán en septiembre
La primera etapa de la remediación se desarrollará entre septiembre y diciembre de 2026.
Durante esos cuatro meses se realizarán distintas labores técnicas para determinar qué zonas requieren intervención y cómo deberán manejarse los materiales que representen un riesgo.
El programa contempla:
- Caracterización de suelos y sedimentos.
- Muestreo de las zonas identificadas.
- Remoción de materiales.
- Tratamiento de materiales contaminados.
- Disposición adecuada.
- Seguimiento ambiental.
- Vigilancia posterior de las zonas intervenidas.
La intención es que el proceso no termine con el retiro de materiales, sino que exista un monitoreo posterior para conocer el comportamiento de las áreas atendidas.
Ya tomaron 64 muestras
Como parte de los trabajos previos, las autoridades informaron que durante recorridos realizados en la Cuenca del Río Sonora se obtuvieron 64 muestras de suelo y sedimentos.
También se tomaron muestras de agua de las presas Abelardo L. Rodríguez y El Molinito.
Pero el diagnóstico será mucho más amplio.
El programa contempla revisar más de 5 mil muestras históricas y realizar nuevos estudios bajo las normas ambientales correspondientes.
La información obtenida será utilizada para determinar las áreas que deberán ser intervenidas.
Tres fases para la remediación
La estrategia ambiental estará dividida en tres grandes fases.
La primera será el diagnóstico y caracterización, etapa en la que se determinarán las condiciones de los sitios y la naturaleza de los materiales encontrados.
Después vendrá el manejo y disposición de los materiales contaminados, con acciones de remoción y tratamiento de aquellos elementos que representen un riesgo.
Finalmente se realizará una etapa de vigilancia y monitoreo, con el propósito de verificar que las zonas intervenidas no vuelvan a representar riesgos ambientales.
Las autoridades señalaron que el proceso tendrá mecanismos de información pública y reuniones periódicas con las comunidades.
Los Comités de Cuenca piden claridad
Durante la reunión realizada en Ures, representantes de los Comités de Cuenca aprovecharon el encuentro para plantear dudas y cuestionamientos a las autoridades.
Entre los temas abordados estuvieron el alcance de los trabajos, la selección de los sitios que serán intervenidos, la profundidad de los muestreos y la manera en que se dará seguimiento a las zonas después de la remediación.
Estos puntos son especialmente relevantes para las comunidades que durante años han reclamado información sobre las condiciones ambientales de la cuenca.
La participación de los habitantes busca que el proceso no se limite a una intervención técnica, sino que exista comunicación permanente sobre lo que se está haciendo y los resultados obtenidos.
El Plan de Justicia para Cananea también contempla al Río Sonora
La remediación forma parte de una estrategia más amplia vinculada con el Plan de Justicia para Cananea.
El programa contempla acciones relacionadas con salud, agua y medio ambiente para las comunidades de la región.
Entre los compromisos está la construcción de un hospital y la atención de las condiciones ambientales de los municipios afectados.
La remediación del Río Sonora representa uno de los componentes más sensibles, debido a que el derrame ocurrido en 2014 se convirtió en uno de los principales conflictos ambientales de Sonora durante la última década.
Una nueva promesa después de 12 años
La nueva etapa llega en un momento en que las comunidades han dejado claro que no basta con anuncios.
Por eso, durante el encuentro, Durazo hizo énfasis en la necesidad de mantener abierto el diálogo con los habitantes y trabajar con buena fe.
“Lo importante es que de aquí nos vayamos con la convicción y el compromiso de que tenemos que continuar dialogando, platicando, poniendo sobre la mesa soluciones”, afirmó.
La secretaria Alicia Bárcena, por su parte, aseguró que los recursos para esta etapa ya están disponibles y que las acciones responden al compromiso adquirido por el Gobierno de México con las comunidades del Río Sonora.
¿Qué sigue para las comunidades?
El calendario anunciado establece que los trabajos comiencen en septiembre y avancen durante los últimos cuatro meses de 2026.
Durante ese periodo deberán realizarse las labores de diagnóstico, muestreo, remoción y tratamiento previstas para esta primera etapa.
También deberán establecerse los mecanismos de comunicación con los habitantes y los Comités de Cuenca para informar sobre los resultados.
El verdadero reto será que los 654 millones de pesos anunciados se traduzcan en acciones verificables en los sitios donde las comunidades llevan años esperando respuestas.
Porque después de 12 años, el reclamo ya no es solamente que se anuncie una remediación.
Ahora los habitantes del Río Sonora quieren ver los trabajos, conocer los resultados y comprobar que esta vez la promesa sí llegue hasta el terreno.



