Inicia un año preelectoral —o más bien ya electoral— porque aquí todos se adelantaron. Los que quieren la gubernatura y los que andan cazando alcaldías. La aplanadora de Morena ya tiene a sus dos gallos, a menos de que una sorpresa sacuda al estado: si es hombre, va Lamarque, que sin ningún remordimiento se destapa cada vez que puede. Ya mejor que deje la alcaldía de Obregón, porque su municipio no está para que su mandatario ande en campaña permanente.
Y si es mujer, va Lorenia, que usa el Senado como plataforma de relaciones públicas para que la observe el CEN del partido. Hermosillense, con largo recorrido en la izquierda capitalina. Su compañero Heriberto no da una, ni ganas se le notan. Sigue embroncado porque cada vez que tiene que hacer algo por el bienestar de los sonorenses desde la Casa del Federalismo, desaparece el Fondo Minero, como si los recursos abundaran en los municipios de vocación minera. Dicen que en Guaymas ya ni esperanzas le tienen, mientras su hermana presume diputación local en el estado de Guanajuato… quién sabe cómo llegó ahí.
Por el lado de la alianza, oposición o como le quieran llamar, Toño va con todo. Quiere cambiar la H por la S, pero su equipo sigue dudoso sobre qué alianza le conviene. Se rumora que en el Ayuntamiento son celosos y presumen haberle ganado a Morena dos veces, aunque en el fondo saben que el sur del estado es otra historia. Si es de Guaymas, el alcalde debería saber qué tan duro va a estar el tiro en esa región. A ver si este año ya dan señales claras de si van con el PAN o le siguen coqueteando a Máynez y, en una de esas, hasta a Alito —no sería raro, pues su gen es priísta—,
En la capital se alborotaron desde hace un año. Los empujó Alejandro y Memo, que con determinación dijeron: “quítense que ahí les vamos”. López Caballero recorre colonias y deja claro que el PAN Sonora es tan suyo como del Gildardo. Le apuesta a su posicionamiento y a su carisma en las colonias. Aunque algunos anden molestos, sigue en campaña —ya va para año y medio, trabaje y trabaje— y no se ve quién le haga sombra desde la alianza. Consolida la candidatura y continúa recorriendo, bacheando y resolviendo, con ritmo electoral, dicen que se avienta hasta cuatro eventos por día. Por ahora, parece la única ficha capaz de competir para que Morena no vuelva a Hermosillo. ¡A ver si lo dejan!
Otro exalcalde que anda bien emocionado es el Maloro. El Verde lo resucitó; quién sabe qué tan contento esté el gober. Difícil que los puritanos de la cuatroté lo acepten tan fácil en el movimiento, pero en política las cartas se mueven —y mucho— a nivel nacional. Los amigos del que presume su renovación carismática, esa que comparte con el de Gobierno en cuestión de fe, lo revivieron, y si algo sabe hacer el Maloro son redes: de política local, nacional e internacional. En una de esas se lleva de calle a los morenistas puros que andan de fanáticos defendiendo al movimiento a todo lo que da.En los demás municipios ya se habla, y bastante. La oposición enfrenta las mismas carencias de siempre: ¿y ahora quién le puede ganar a Morena? Mientras tanto, los mayoritarios simularon en el Congreso local un ejercicio legislativo para cumplirle todo al gobernador. Quieren quedar bien. Confían en que la marca los hará ganar, aunque quién sabe si no esté más desgastada de lo que presumen sus seguidores. No se vayan a confiar de más; capaz que les caen sorpresitas.
Y hablando del gober, a ver si no se va a Gobernación, allá a lo federal, a ayudarle a la presidenta a lidiar con tremendos operadores internos que le juegan a los potentados y se saltan a la titular del Ejecutivo federal, porque la que está ahorita ya en más de una ocasión se llevó reprimenda pública. Además, dicen que quiere la gubernatura de San Luis Potosí, noticia que a Gallardo y a su esposa, Ruth, no les viene nada en gracia. Otro desacuerdo más de los verdes con los morenos.
Arrancamos el 2026 como si ya fuera 2027. Pero desde que López Obrador instauró la lógica de campañas permanentes, la mayoría de los políticos se dedica a comunicar… y no a administrar.


