La preocupación por el conflicto laboral en la Universidad de Sonora continúa creciendo entre estudiantes, madres y padres de familia, mientras las aulas permanecen cerradas y miles de jóvenes siguen sin poder retomar sus actividades académicas.
Ante este escenario, Roberto Sitten Ayala, presidente de la Asociación de Ingenieros de Minas Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM) Distrito Sonora, lanzó un exhorto urgente a las autoridades universitarias, al Sindicato de Trabajadores Académicos y al Gobierno del Estado para establecer una Mesa de Diálogo Permanente que permita resolver el conflicto.
El representante del organismo señaló que la situación ya alcanzó un punto donde el diálogo institucional dejó de ser una alternativa y se convirtió en una necesidad urgente.
“Urgimos a las autoridades universitarias, al sindicato y al Gobierno del Estado a establecer una Mesa de Diálogo Permanente, donde la comunidad estudiantil tenga lugar y voz, pues son ellos los principales afectados”, expresó.
Sitten Ayala advirtió que actualmente son más de 38 mil estudiantes quienes ven frenada su formación profesional debido a la falta de acuerdos entre las partes involucradas.
Además, resaltó que existe una creciente inquietud entre familias sonorenses, especialmente aquellas que realizan esfuerzos económicos importantes para sostener los estudios de sus hijas e hijos.
La preocupación, explicó, es todavía mayor para estudiantes foráneos que permanecen en Hermosillo pagando renta, alimentación y servicios mientras las actividades académicas continúan suspendidas.
“Estamos hablando de más de 38 mil jóvenes cuyos sueños y proyectos de vida están en pausa, muchos de ellos de carreras de Ciencias de la Tierra y quienes son los próximos profesionales de la industria y academia del sector minero. Hacemos un llamado a la voluntad política para alcanzar una solución rápida, técnica y justa. Por los estudiantes, por sus familias y por el futuro de nuestro estado”, sostuvo.
El presidente de la AIMMGM Distrito Sonora también advirtió sobre las consecuencias que este escenario podría generar para el desarrollo económico y la competitividad del estado.
Indicó que cada día sin clases no solo representa un retraso académico, sino también un impacto directo en la formación del capital humano que demandan sectores estratégicos para Sonora.
Asimismo, señaló que prolongar el conflicto envía señales de incertidumbre que podrían afectar la atracción de inversiones y el crecimiento regional.
Hasta el momento, el conflicto laboral entre autoridades universitarias y el sindicato académico mantiene en incertidumbre a miles de estudiantes que esperan una pronta solución para regresar a las aulas.


