En medio de risas, emoción y muchas fotografías, 115 niñas y niños de la escuela primaria Emilio Carranza, del ejido Estación Zamora, vivieron una experiencia que para muchos parecía lejana: conocer por primera vez el Centro Ecológico de Sonora.
La visita fue posible gracias a una gestión atendida por el secretario de Bienestar en Sonora, Fernando Rojo de la Vega, luego de una solicitud realizada por el propio plantel educativo.
La Secretaría de Bienestar facilitó el transporte y los accesos necesarios para que las y los estudiantes viajaran hasta Hermosillo y disfrutaran de una jornada recreativa y educativa en uno de los espacios más visitados de la capital sonorense.
Durante el recorrido, las niñas y los niños convivieron con distintas especies animales, participaron en actividades relacionadas con el cuidado del medio ambiente y aprendieron sobre la importancia de proteger la naturaleza.
Sin embargo, uno de los momentos más esperados ocurrió cuando finalmente pudieron ver de cerca a algunos de los animales más populares del lugar, especialmente el capibara y la jirafa, especies que provocaron emoción, sorpresa y decenas de sonrisas entre las y los estudiantes.
La directora del plantel, Dalia Yareli Vega Moroyoqui, agradeció el apoyo brindado para hacer posible la actividad y destacó que, aunque Estación Zamora pertenece al municipio de Hermosillo, muchos de los menores no habían tenido la oportunidad de visitar el Centro Ecológico.
“Ver la emoción de las niñas y los niños hace que todo valga la pena. Para muchos era una experiencia completamente nueva y estaban felices desde que supieron que vendrían”, expresó.
Por su parte, Fernando Rojo señaló que este tipo de actividades ayudan a acercar oportunidades y experiencias significativas a comunidades donde normalmente existen menos posibilidades de acceso a este tipo de espacios.
“El gobernador Alfonso Durazo nos ha pedido estar cerca de la gente y atender especialmente aquello que puede generar bienestar y felicidad en nuestras niñas y niños. A veces una experiencia como esta puede convertirse en un recuerdo que los acompañe toda la vida”, comentó.
Además del momento recreativo, la convivencia permitió que las y los estudiantes conocieran más sobre la fauna y los espacios educativos de su propia ciudad, fortaleciendo experiencias que aportan a su desarrollo y aprendizaje.


