Petróleos Mexicanos volvió a encender focos rojos en sus finanzas. En el primer trimestre de 2026, la petrolera reportó pérdidas netas por 45 mil 993 millones de pesos, superando incluso los números negativos del mismo periodo de 2025.
El golpe no llegó solo. La empresa atribuyó el resultado a una combinación de factores: menores ingresos por ventas, deterioro en el valor de sus activos y el impacto del tipo de cambio.
De acuerdo con su reporte trimestral, la apreciación del peso frente al dólar también jugó en contra. Las pérdidas cambiarias ascendieron a 8 mil 900 millones de pesos, tras el ajuste del tipo de cambio de 17.96 a 18.06 pesos por dólar entre diciembre de 2025 y marzo de 2026.
A pesar del escenario adverso, Pemex destacó algunos alivios financieros. Entre ellos, una reducción en los costos de ventas, gastos operativos y, sobre todo, en la carga fiscal. El pago de impuestos y derechos fue de 47 mil 100 millones de pesos, menor a los 57 mil 100 millones registrados un año antes.
Menos ingresos, pero más producción
Los ingresos por ventas y servicios sumaron 365 mil 700 millones de pesos, lo que representó una caída anual de 7.6%. La baja se explica principalmente por menores exportaciones de crudo.
Sin embargo, no todo fue negativo. La producción promedio de hidrocarburos líquidos alcanzó 1.652 millones de barriles diarios, superando el nivel del año pasado.
Este incremento fue impulsado por campos estratégicos como Maloob, Ixachi, Zaap, Ayatsil y Quesqui, según detalló la empresa.
Pemex reduce deuda y paga a proveedores
En medio del panorama complicado, Pemex informó una reducción en su deuda financiera, que se ubicó en 79 mil millones de dólares, una baja de 7.3% respecto al cierre de 2025.
Además, entre enero y marzo realizó pagos por 152 mil millones de pesos a proveedores, buscando mantener estabilidad en su cadena de suministro.
No obstante, el reto continúa: la petrolera anticipa vencimientos de deuda por 9 mil 400 millones de dólares en lo que resta del año.
El desempeño de Pemex sigue bajo la lupa en un entorno internacional complejo, donde los precios del petróleo, el tipo de cambio y la demanda global continúan marcando el rumbo de sus finanzas.



