Hay coincidencias políticas que parecen escritas por un guionista con sentido del humor.
Alejandro “Alito” Moreno anunció que acudió al Departamento de Estado de Estados Unidos para denunciar a tres consejeros del INE y pedir que sus actuaciones sean revisadas bajo la Ley Global Magnitsky.
Alito habla de corrupción, persecución política, autoritarismo y hasta de “narcopolíticos” de Morena. Nada menos.
Y entonces ocurrió la coincidencia.
Ese mismo día, autoridades detuvieron en la Ciudad de México a Luis Antonio Espinosa Campos, contador y representante de empresas vinculadas a Emigdio Moreno, hermano del dirigente nacional del PRI.
El contador está acusado de presunto peculado por al menos 36 millones de pesos, dentro de investigaciones relacionadas con contratos otorgados durante la administración de Alito como gobernador de Campeche. Una de las empresas investigadas habría recibido alrededor de 97 millones de pesos de Comunicación Social.
Por supuesto, no existe evidencia de que ambos acontecimientos estén relacionados.
Faltaba más.
Pero la escena es políticamente exquisita: Alito denunciando corrupción en Washington mientras en México detienen por presunto peculado al contador ligado a los negocios de su hermano.
Seguramente fue casualidad.
Una coincidencia de apenas 36 millones de pesos.



