No son pocos los analistas políticos y observadores de los temas de seguridad que aseguran que la mesa federal de seguridad no termina de confiar en Sonora.
Es una afirmación difícil de demostrar, porque en inteligencia nadie emite comunicados para anunciar en quién confía y en quién no. Pero existen señales que permiten, por lo menos, plantear la pregunta.
¿Una de ellas es Omar García Harfuch?
Desde que asumió como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Harfuch solamente ha realizado una visita pública a Sonora que hemos podido documentar: el 9 de octubre de 2024, apenas unos días después de asumir el cargo.
Desde entonces, prácticamente nada.
El dato contrasta con la presencia mucho más visible que el secretario ha mantenido en otros estados, particularmente Sinaloa, donde ha encabezado personalmente reuniones y acciones relacionadas con la crisis de seguridad.
Eso no significa que Harfuch haya dejado solo a Sonora.
Todo lo contrario.
Las fuerzas federales han continuado realizando operativos, labores de inteligencia y capturas relevantes contra organizaciones criminales que operan en el estado.
Y precisamente ahí aparece la contradicción.
Harfuch no viene, pero sus operativos sí.
El problema comienza después de las capturas.
El caso más evidente ocurrió con Saúl Francisco Hernández, “El Ponchis”, identificado como un importante operador de un grupo criminal.
Fue detenido el 25 de marzo de 2025 en Hermosillo.
Duró solamente 39 días preso.
El 4 de mayo escapó del Cereso 1 de Hermosillo y las investigaciones posteriores alcanzaron incluso a servidores públicos por posibles complicidades.
Para cualquier aparato de inteligencia el mensaje resulta preocupante: puedes invertir meses siguiendo a un objetivo, ubicarlo, preparar el operativo y capturarlo.
Pero si después se fuga de una prisión estatal, buena parte del trabajo termina en la basura.
Y este año Sonora volvió a tropezar con la misma piedra.
El 11 de julio de 2026 tres internos escaparon del Cereso 2 de Hermosillo.
No existe evidencia pública que permita relacionarlos con algún grupo delictivo, ni con alguna operación federal específica, y sería irresponsable hacerlo.
Pero la imagen política es inevitable:
la Federación captura y en Sonora se fugan.
En términos futboleros:
Entran tres, salen tres.
Y seguramente este escenario no debe estar gustándole demasiado al gobernador.
Porque él entiende perfectamente cómo funciona la seguridad federal.
Fue secretario de Seguridad y Protección Ciudadana con Andrés Manuel López Obrador. Ocupó precisamente la oficina que hoy tiene García Harfuch.
Sabe que en operaciones contra el crimen organizado la información se comparte únicamente con quienes necesitan conocerla.
Por eso resulta válida otra pregunta:
¿Qué tanta información reciben las autoridades sonorenses antes de los operativos federales que se realizan en el estado?
No conocemos la respuesta.
Tampoco existe evidencia pública para afirmar que Harfuch desconfíe personalmente de las autoridades estatales.
Pero en inteligencia la confianza se demuestra de otra manera.
Hay otro elemento que vuelve particularmente interesante esta historia.
El director de la DEA, Terrance Cole, acaba de referirse públicamente a García Harfuch como un “socio de confianza” de Estados Unidos.
La DEA ya dijo en quién confía.
Y Harfuch sabe perfectamente lo que significa cuidar información sensible.
El 26 de junio de 2020 sobrevivió a un brutal atentado en la Ciudad de México. Un comando fuertemente armado atacó el vehículo en el que viajaba y recibió tres impactos de bala.
Para él, hablar de filtraciones, inteligencia y confianza no debe ser un asunto teórico.
Por eso quizá la ausencia de Harfuch en Sonora no sea lo verdaderamente importante.
Lo importante sería saber cómo está operando en Sonora.
El verdadero problema sería que en la Ciudad de México comenzaran a preguntarse si Sonora es un lugar seguro para compartir información de inteligencia.
No sabemos si eso está ocurriendo.
Pero las señales permiten hacer la pregunta.
La DEA ya dejó claro que confía en Harfuch.
Ahora falta saber algo mucho más cercano:
¿Harfuch confía en Sonora?



