Entretelones
Samuel Valenzuela
Como todo régimen hegemónico estila, los espacios se ocupan a rajatabla, aprovechan su poder y dominio para reinventar estratagemas que les permitan violar la ley con total impunidad y recrear parafernalias que en el pasado hastiaron a la sociedad.
Ni más ni menos dicha tendencia tan propia de PRI ochentero, fue replicada con toda pulcritud el pasado sábado por la cúpula de MORENA, en el marco de las evidentes campañas anticipadas, que a nueve meses de la elección constitucional ya hizo la selección de quienes contendrán por la gubernatura e incluso a la presidencia municipal de Hermosillo.
Y esa tendencia campea impunemente en todo el país bajo el manto protector de organismos electorales colonizados por el oficialismo y cuya alcahuatería supera los niveles de cinismo de los mismos beneficiarios y cómplices, frente a la estupefacción de amplios sectores de la sociedad afectados por creer estar viviendo un deja vu.
Contemplar a distancia el evento de este sábado en La Cascada, en Hermosillo es ver una calca exacta de aquellas reuniones de campaña del PRI de hace no tanto tiempo, incluido un estacionamiento repleto de flamantes autos último modelo; maestro de ceremonia con arengas motivadoras para una concurrencia en la que las mayores ausencias son las clases populares, esa suplida por la comalada de nuevos ricos, funcionarios públicos y diputadas y diputados.
Y los discursos no se quedan atrás; el triunfalismo de quienes disfrutan de manga ancha en materia financiera; se jactan de ser un partido de Estado y retan abiertamente a organismos electorales o más bien al marco jurídico electoral a sabiendas de su impunidad.
A fin de cuentas, lo mejor de ese evento fueron los tacos de asada, ubre, tripitas y frijolitos que ofrece desde muy temprana hasta bastante tarde el comedero al costado del amplio estacionamiento del salón de eventos donde se realizó el mitin cuasipriista, en donde la única diferencia fue la prevalencia del color guinda en lugar de los tradicionales colores patrios.
Como sea, ya después de recibir el comunicado oficial nos enteramos del contenido de los discursos de la candidata del partido oficial a la gubernatura de Sonora, Lorenia Valles Sampedro, virtuosa de las palabras llenas de triunfalismo y en pleno disfrute de victoria adelantada como si la elección del primer domingo de junio del año próximo fuera un mero trámite e incluso hasta innecesario ante la certeza de su resultado, así como lo fue con la designación de Célida López Cárdenas como candidata a la presidencia municipal de Hermosillo.
Bien en términos generales la pieza discursiva de la señora Valles Sampedro, mientras que de acuerdo a la mayoría de las comentas, lamentable la jeringonza de la dirigente nacional de MORENA, Ariadna Montiel en una conferencia de prensa a la que no pudimos llegar y mejor optamos por el evento “masivo” poco más adelante.
Esa mujer difícilmente da la talla como cirujana de operaciones delicadas; quizás pueda sobar con vitacilina algunas escoriaciones superficiales, pero no las heridas causadas por el desaseo del llamado proceso “interno” para definir la coordinación en Sonora de la defensa de la bla, bla, bla.
Buena su declaración emitida como presunta reflexión en la cual en pocas palabras reconoce que
“Los que llegamos primero no hubiéramos logrado lo que hoy tenemos si no es por los que llegaron después”, dijo, al propinar pesado bofete en varias jetas fundadoras de MORENA, aunque también lleva implícita la también llegada de recursos financieros del narco, que sin ellos tampoco hubieran logrado lo que tienen ahora en varios estados del país, en legislaturas locales y en el Congreso de la Unión, además de la llegada después de lo más pútrido de distintos partidos.
Como ven, a todo lo que da la desgastada liturgia del viejo PRI, en tanto la comenta en espacios editoriales se refieren a la notable ausencia del gobernador Alfonso Durazo Montaño en actos públicos partidistas en un sábado no laborable, inocuidad al fin y al cabo porque como presidente del Consejo Nacional del partido oficial no ha parado en mientes para asistir e incluso presidir eventos cualquier día de la semana sin ningún problema.
Entre otros perfiles que se supone son parte de la cúpula oficialista en esta entidad, no estuvo tampoco el flamante vocero y perfilado como coordinador de campaña de la Valles Sampedro, Froylán Gámez Gamboa ni el secretario técnico de ese órgano máximo de autoridad partidista, Álvaro Bracamonte, aunque sí estuvo la cuestionada versión local David Mendoza.
Pero si estuvieron también quienes pueden ser considerados como ejemplos al conformismo o sea María Dolores del Río, creo que también Omar del Valle y por supuesto la conformada mediante premio de consolación, la ya mentada López Cárdenas y el más conformista de todo ese racimo, Javier Lamarque Cano y no podía ser de otro modo luego del premio de consolación de tal magnitud como lo es el nombramiento de Patricia Patiño Fierro como Secretaria de Educación y Cultura del Gobierno de Sonora, a quien por cierto, desde este espacio le enviamos merecida felicitación.
Dada la trayectoria de Paty y sus reconocidas capacidades en el servicio público, su arribo a esa alta responsabilidad bien pudo ser de forma absolutamente natural y no producto de un cambalache político para conformar y serenar a su esposo luego de ser despreciada su condición de fundador de MORENA en Sonora.
A fin de cuentas, los de MORENA se apegan fielmente a la fórmula tan bien aprovechada por los del PRI por tantos años, y aunque no tanto, por los del PAN, pero aquellos tiempos eran otros tiempos, valga de rebuznancia, porque ahora la ciudadanía está más despierta, tiene mayor capacidad de reacción, está mejor comunicada y con criterios propios mejor fundamentados.
No vaya ser que el desgaste que tomó tantos años en el pasado y derivó en un cambio de régimen, en estos tiempos se acorten los plazos y el gusto les dure muy poco a quienes incurren en ese evidente fenómeno de imitación, sea en el caso del abuso de autoridad, sometimiento a organismos electorales, larga estela de corrupción, utilización de recursos públicos en activismos electorales, nepotismo, enriquecimiento inexplicable, decisiones cupulares, ostentación, estrategias populistas, compra de votos, elecciones de estado y todo ese rosario de realidades y prácticas del pasado ahora tomadas como propias por la nueva casta o mafia del poder.



