WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS.— La seguridad entre México y Estados Unidos volvió a ponerse sobre la mesa este 18 de marzo, cuando el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, sostuvo una reunión con el director del Federal Bureau of Investigation (FBI).
El encuentro, realizado en Washington, tuvo un objetivo claro: fortalecer la cooperación bilateral frente al crimen organizado que opera más allá de las fronteras.
Pero no fue solo una reunión protocolaria. Harfuch llegó con resultados.
A través de sus redes sociales, el funcionario destacó la captura en México de personas buscadas por la justicia estadounidense, subrayando que estos golpes han sido posibles gracias al intercambio de inteligencia, la coordinación operativa y el respeto a la soberanía entre ambos países.
Entre los casos que salieron a relucir está el de Ryan James Wedding, señalado como presunto líder de una red internacional de tráfico de cocaína. También figura Alejandro Rosales Castillo, quien estaba en la lista de los 10 más buscados del FBI por un homicidio en Carolina del Norte y fue detenido en Hidalgo.
Ambos casos, según explicó Harfuch, son ejemplo directo de cómo la colaboración entre agencias permite ubicar y detener a objetivos prioritarios que intentan esconderse en otros países.
La agenda del secretario en Estados Unidos no se limitó al FBI. Un día antes, también sostuvo una reunión con autoridades de la Drug Enforcement Administration (DEA), donde se abordaron temas como el narcotráfico, el tráfico de armas y el flujo de información entre ambos gobiernos.
Este tipo de coordinación se ha convertido en una pieza fundamental para enfrentar delitos que no respetan fronteras. Para México, representa la posibilidad de actuar contra estructuras criminales internacionales; para Estados Unidos, una vía para capturar fugitivos que buscan evadir la justicia fuera de su territorio.
De acuerdo con Harfuch, el trabajo conjunto continuará con operativos coordinados, intercambio de inteligencia y seguimiento a objetivos prioritarios.


