Existe una palabra en inglés que describe con precisión quirúrgica lo que Estados Unidos denuncia hoy contra ciertas cadenas de producción que operan en México: free rider, el que se sube al vagón sin pagar el boleto. La Casa Blanca lo llamó de otra forma en su informe de agosto de 2026: “The Great Transshipment Scam”. El nombre es menos elegante, pero más honesto.
🎭 LA TRAMPA CON PAPELES EN REGLA
El mecanismo no es ciencia oculta. Un producto chino enfrenta hoy en Estados Unidos un arancel promedio cercano al 50%. El mismo producto, si logra vestirse de mexicano en el camino —una etiqueta cambiada, un empaque distinto, un “procesamiento menor” que no transforma nada sustancial—, puede cruzar la frontera con arancel prácticamente en cero, amparado por el T-MEC. No es contrabando en el sentido clásico: es fraude documental con sello notarial. Washington ya ubicó a México en el “Tier 1” de su radar: el grupo de países con mayor volumen de mercancía china disfrazada de producción regional.
⚖️ LO QUE DICE EL TRATADO, SIN AMBIGÜEDAD
El T-MEC no es generoso por accidente: exige reglas de origen y contenido regional precisamente para evitar que un país sirva de fachada. Guardar una caja en una bodega de Manzanillo, cambiarle la etiqueta y reexpedirla no convierte un producto chino en mexicano. Eso no es interpretación libre del tratado: es lo que el propio texto establece en su capítulo de reglas de origen. Cuando una autoridad mira hacia otro lado ante esa operación, no está siendo flexible ni pragmática: está permitiendo que se incumpla la ley que el propio país firmó.
🏭 EL COSTO LO PAGAN LOS QUE SÍ CUMPLEN
Mientras algunas plantas triangulan mercancía con transformaciones cosméticas, la industria que sí invierte, sí transforma y sí genera empleo real en México —automotriz, autopartes, manufactura integrada genuinamente a Norteamérica— es la que carga con la sospecha y, eventualmente, con el endurecimiento regulatorio que le corresponde a otros. El caso del acero que entra por Manzanillo hacia plantas en Nuevo León, señalado por el propio informe estadounidense, ilustra el patrón: no es la excepción, es el método.
🤝 NO ES XENOFOBIA, ES CUMPLIMIENTO
Señalar esta práctica no implica diminuir a China ni a ningún país como nación; implica exigir que las reglas pactadas se respeten por igual, sin importar el pasaporte del capital. El problema nunca ha sido que una empresa china invierta en México —eso es bienvenido cuando es inversión real—; el problema es que un intermediario finja transformación para evadir un arancel legítimo. Eso no es comercio libre: es abuso de un beneficio que otros construyeron con reglas claras.
📋 EL CONTRAPESO NECESARIO
El gobierno mexicano ha rechazado formalmente la acusación, asegurando ante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos que no existe un esquema sistemático de triangulación desde territorio nacional. Voces empresariales estadounidenses, por su parte, advierten que endurecer las reglas de origen podría castigar también al nearshoring legítimo que miles de empresas construyeron de buena fe en los últimos años. Ambos argumentos merecen su lugar en la mesa de la revisión del T-MEC en 2026 — pero ninguno de los dos borra la evidencia documental que hoy tiene Washington sobre la mesa.
Luis Fernando Heras — SonoraStar
Hermosillo, Sonora — Agosto 2026



