El gobierno de Estados Unidos dio un nuevo paso en su estrategia contra el crimen organizado al designar oficialmente al Cártel de Juárez y a Los Viagras como organizaciones terroristas extranjeras y globales.
La actualización fue publicada este miércoles por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro, dentro de su apartado de acciones recientes, donde ambos grupos aparecen ahora bajo la clasificación de “grupo terrorista transnacional”.
Hasta antes de esta modificación, el Cártel de Juárez y Los Viagras estaban catalogados bajo la orden ejecutiva EO14059, utilizada para sancionar a personas y organizaciones relacionadas con el tráfico internacional de drogas.
Con el cambio, la designación fortalece las herramientas legales y financieras con las que cuenta el gobierno estadounidense para perseguir operaciones vinculadas con estas organizaciones.
En la base de datos de la OFAC también se especifica que el Cártel de Juárez es identificado con diversos nombres, entre ellos La Línea, Vicente Carrillo Fuentes Organization, Carrillo Fuentes Drug Trafficking Organization, VCFO y Barrio Azteca.
Por su parte, Los Viagras aparecen registrados con los alias Los Viagras Cartel, Cártel de Los Viagras y Los Blancos de Troya.
¿Qué significa esta designación?
Las organizaciones terroristas extranjeras son grupos ubicados fuera de Estados Unidos que son designados por el secretario de Estado conforme a la Ley de Inmigración y Nacionalidad.
De acuerdo con el Departamento de Estado, esta herramienta busca reducir el respaldo financiero y operativo de grupos considerados una amenaza, además de incrementar la presión internacional para limitar sus actividades.
Antes de emitir una designación, las autoridades estadounidenses elaboran un expediente que reúne información de inteligencia y fuentes públicas para determinar si el grupo cumple con los requisitos legales establecidos.
¿Cuáles son las consecuencias?
La designación implica que todos los bienes e intereses relacionados con estas organizaciones que se encuentren en Estados Unidos, o que estén bajo control de personas o empresas estadounidenses, quedan bloqueados.
Asimismo, ciudadanos, instituciones financieras y empresas estadounidenses tienen prohibido realizar transacciones con los grupos designados.
Las autoridades estadounidenses sostienen que estas medidas también fortalecen la cooperación con otros gobiernos y agencias de seguridad para combatir las estructuras financieras del crimen organizado.
Aunque la medida tiene efectos principalmente dentro del sistema jurídico y financiero de Estados Unidos, también representa un incremento en la presión internacional sobre las organizaciones señaladas.



