La relación entre el entonces embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, y el expresidente Andrés Manuel López Obrador comenzó con reuniones privadas, coordinación permanente y una agenda común en temas estratégicos. Sin embargo, terminó convertida en una de las crisis diplomáticas más tensas del cierre del sexenio.
Así lo relata el propio exdiplomático en su libro Borderlands: My Fight for an Inclusive America, donde dedica varios capítulos a describir cómo evolucionó su relación con el gobierno mexicano, desde la cooperación bilateral hasta el distanciamiento provocado por diferencias en materia de seguridad, justicia y política exterior.
Durante buena parte de su gestión, Salazar asegura que mantuvo comunicación directa con López Obrador para avanzar en acuerdos relacionados con comercio, migración, seguridad, energía y el fortalecimiento de la relación entre México, Estados Unidos y Canadá.
Incluso recuerda reuniones en Palacio Nacional y afirma que el entonces presidente mexicano expresó respeto por la decisión del presidente Joe Biden de retirarse de la contienda por la reelección.
El caso “El Mayo” cambió la relación
Según narra en sus memorias, el punto de quiebre llegó tras la captura en territorio estadounidense de Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López.
Salazar sostiene que el gobierno estadounidense no organizó esa operación y asegura que hizo diversos intentos para explicar personalmente a López Obrador que Washington no había vulnerado la soberanía mexicana.
Afirma haber enviado cartas, mensajes y ofrecido compartir toda la información disponible con las autoridades mexicanas. Sin embargo, sostiene que el mandatario dejó de responder cualquier comunicación, situación que marcó el inicio del rompimiento diplomático.
“Sin seguridad, no hay prosperidad”
Otro de los temas centrales del libro es la estrategia de seguridad impulsada por Morena.
Aunque reconoce que atender las causas sociales de la violencia es un objetivo importante, Ken Salazar considera que esa política debía complementarse con instituciones de seguridad más fuertes.
En varios pasajes resume su postura con una frase que, asegura, transmitió en distintas ocasiones:
“Sin seguridad, no hay prosperidad”.
Desde su perspectiva, los programas sociales por sí solos no son suficientes para enfrentar a las organizaciones criminales ni para generar condiciones de estabilidad económica.
También cuestionó la reforma judicial
Las diferencias entre ambos gobiernos crecieron cuando el entonces embajador expresó públicamente sus preocupaciones por la reforma judicial promovida durante el sexenio de López Obrador.
En sus memorias sostiene que la elección popular de jueces podría poner en riesgo la independencia del Poder Judicial, debilitar el equilibrio entre poderes y abrir espacios para una eventual influencia del crimen organizado dentro del sistema de justicia.
Poco después de esas declaraciones, López Obrador anunció una “pausa diplomática” exclusivamente con Ken Salazar, al considerar que el representante estadounidense estaba interviniendo en asuntos internos del país.
Un testimonio que ha generado debate
Uno de los episodios más delicados del libro corresponde a una conversación que, según Salazar, sostuvo con un empresario mexicano cercano al entonces presidente.
De acuerdo con ese relato, esa persona le comentó que López Obrador estaría preocupado por la información que Ismael “El Mayo” Zambada pudiera proporcionar a las autoridades estadounidenses.
El propio autor aclara que se trata de un comentario atribuido a esa fuente y no presenta documentación o pruebas adicionales que corroboren dicha afirmación.
Sheinbaum apenas aparece en las memorias
Respecto a la presidenta Claudia Sheinbaum, el libro hace pocas referencias y no desarrolla una evaluación política de su administración.
La mayor parte de la narrativa se concentra en los últimos meses del gobierno de López Obrador, la crisis diplomática derivada del caso Zambada y el cierre de la misión diplomática de Ken Salazar en México.
Las memorias ofrecen la versión personal de uno de los principales protagonistas de la relación bilateral entre México y Estados Unidos durante los últimos años. Aunque se trata de un testimonio desde la óptica del exembajador, el libro aporta nuevos detalles sobre los desacuerdos que marcaron el final de una relación que, durante gran parte del sexenio, fue presentada como una de las más cercanas entre ambos gobiernos.



