Oakland, California.— El juicio entre Elon Musk y Sam Altman arrancó este 28 de abril de 2026 en un tribunal federal, en un proceso que podría influir directamente en el rumbo de la inteligencia artificial a nivel global.
El caso gira en torno a la evolución de OpenAI, organización detrás de herramientas como ChatGPT, que pasó de ser una iniciativa sin fines de lucro a una compañía valuada en cientos de miles de millones de dólares.
Musk acusa traición y exige millonaria compensación
Durante las primeras declaraciones ante el jurado, Musk sostuvo que Altman y Greg Brockman traicionaron tanto a los fundadores como al público al cambiar la misión original de OpenAI, enfocada en el beneficio de la humanidad.
El empresario, también fundador de Tesla y SpaceX, reclama 150 mil millones de dólares por daños, monto que busca sea destinado a la división benéfica de la organización.
Además, pide que OpenAI regrese a su modelo sin fines de lucro y que tanto Altman como Brockman sean removidos de sus cargos directivos.
La defensa de OpenAI
Por su parte, OpenAI sostiene que Musk estaba al tanto de la transición hacia un modelo con fines de lucro desde 2019, e incluso la respaldaba. La empresa también argumenta que la demanda surge tras desacuerdos internos, incluyendo la negativa a otorgarle el puesto de director ejecutivo.
Asimismo, señalan que Musk impulsó su propia compañía de inteligencia artificial, lo que, según su postura, explicaría el conflicto actual.
Un juicio que pone en juego el futuro de la IA
El proceso judicial se desarrolla en Oakland, tras la selección de nueve integrantes del jurado, y ha generado atención internacional por las implicaciones que podría tener en la regulación, financiamiento y desarrollo de la inteligencia artificial.
Con gigantes tecnológicos como Microsoft involucrados indirectamente como inversionistas, el resultado del juicio podría redefinir la relación entre innovación, ética y negocio en una de las industrias más influyentes del mundo.


