La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) puso fin a tres semanas de protestas permanentes en el Centro Histórico de la Ciudad de México al desmontar el campamento que mantenía alrededor del Zócalo capitalino. Sin embargo, sus dirigentes dejaron claro que el retiro no representa el final del movimiento ni una rendición ante el Gobierno federal.
Las calles que permanecían ocupadas por los docentes fueron liberadas, permitiendo la reapertura de diversas vialidades en la zona centro de la capital del país. Aun así, la organización aseguró que la lucha continuará bajo una nueva estrategia enfocada en fortalecer su estructura interna y mantener la presión sobre las autoridades.
Durante un mitin realizado frente a su sede nacional, representantes de distintas secciones sindicales insistieron en que el movimiento entra en una etapa de reorganización.
Pedro Hernández, dirigente de la Sección 9 de Ciudad de México, sostuvo que la CNTE no aceptó acuerdos que considerara insuficientes y que sus demandas siguen vigentes.
“Vamos a una etapa de reorganización y de unidad. No nos hemos rendido y volveremos con más fuerza”, expresó ante los asistentes.
Entre las principales exigencias del magisterio disidente continúa la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, así como la instalación de una mesa de diálogo directa con la presidenta Claudia Sheinbaum y la Comisión Nacional Única de Negociación.
La secretaria general de la Sección 22 de Oaxaca, Yenny Pérez, señaló que la jornada de protestas dejó inconformidades entre los docentes y criticó la respuesta de las autoridades federales.
Además, respondió a quienes cuestionaron las movilizaciones realizadas durante eventos internacionales de gran atención mediática, argumentando que la organización busca mejores condiciones para el sistema educativo y no afectar la imagen del país.
Por su parte, Isael González, representante de la Sección 7 de Chiapas, advirtió que cerrar las puertas al diálogo sería un error y llamó al Gobierno federal a mantener abiertas las negociaciones.
Mientras tanto, el conflicto también ha generado controversia por versiones que señalaban la entrega de recursos para lograr el retiro del plantón.
Ante ello, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, negó que exista algún pago relacionado con la salida de los manifestantes y explicó que los 800 millones de pesos mencionados recientemente corresponden a programas destinados a combatir el rezago educativo en Chiapas, Oaxaca y Guerrero.
Según la SEP, esos recursos serán utilizados para crear plazas docentes, ampliar horas de clase, atender jubilaciones y resolver necesidades detectadas en los sistemas educativos estatales.
Desde el Gobierno federal también se anunció una consulta nacional que comenzará en agosto para conocer las necesidades específicas del magisterio escuela por escuela.
Aunque el campamento desapareció de las calles del Centro Histórico, las diferencias entre la CNTE y las autoridades federales siguen sin resolverse.
Por ahora, el movimiento magisterial asegura que la protesta cambia de forma, pero no de objetivo, mientras el Gobierno apuesta por el diálogo y una nueva ruta de consulta para atender las demandas del sector educativo.



