El precio de la gasolina Prémium y el diésel comenzó a subir en México… y ya se está sintiendo.
En menos de un mes, ambos combustibles registraron aumentos que van del 7 al 10 por ciento a nivel nacional, en medio de la tensión internacional que ha elevado el costo del petróleo por encima de los 100 dólares en varios momentos recientes.
Mientras tanto, la gasolina Magna se mantiene contenida por debajo de los 24 pesos gracias a un acuerdo entre el gobierno federal y empresarios del sector. Sin embargo, la Prémium y el diésel no cuentan con ese mismo “colchón”, dependiendo únicamente de estímulos fiscales que se ajustan semana a semana.
Los números lo dejan claro: la gasolina Prémium pasó de 25.62 a 27.58 pesos por litro en cuestión de semanas. El diésel, por su parte, subió de 26.23 a 28.63 pesos por litro, un incremento aún más pronunciado.
Detrás de este aumento hay un factor clave: México depende en gran medida de combustibles importados. En el caso de la gasolina Prémium, cerca del 60% del consumo proviene del extranjero, principalmente de Estados Unidos. El diésel enfrenta una situación similar, lo que lo hace especialmente vulnerable a los cambios en el mercado internacional.
La Secretaría de Hacienda activó recientemente estímulos fiscales para amortiguar el impacto, algo que no ocurría desde hace un año. Primero se aplicaron al diésel y posteriormente a los tres combustibles, en un intento por contener la presión en los precios.
Aun así, especialistas advierten que el aumento en el diésel podría tener un efecto en cadena. Al ser el principal combustible del transporte de mercancías, su encarecimiento podría reflejarse pronto en el precio de productos básicos.
Por ahora, el impacto es directo para quienes cargan Prémium o utilizan diésel. Pero si la tendencia continúa, el golpe podría extenderse mucho más allá de las estaciones de servicio.



