El bolsillo de los mexicanos volvió a resentir un golpe inesperado. En la primera quincena de marzo, la inflación se aceleró hasta 4.63% anual, impulsada principalmente por el encarecimiento de productos agrícolas y el aumento en el transporte aéreo, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El incremento sorprendió incluso a analistas, que esperaban una cifra menor. Se trata del mayor repunte desde la segunda mitad de octubre de 2024.
Detrás de este aumento están productos que forman parte del día a día en millones de hogares. Las frutas y verduras registraron un alza quincenal de 8.34%, su mayor nivel en casi dos décadas. A tasa anual, el incremento alcanzó 23.91%.
El caso del jitomate es el más evidente: en solo 15 días subió 32.17%. Si se compara con el año pasado, el aumento es aún más drástico, con un alza de más de 150%. El tomate verde también mostró un fuerte incremento, mientras que el limón continúa encareciéndose y ya cuesta casi 38% más que hace un año.
Especialistas señalan que este comportamiento responde a varios factores que van desde problemas en las cosechas hasta condiciones de inseguridad en algunas zonas productoras, además de presiones externas.
Para analistas del sector financiero, el panorama no es alentador. La inflación no solo está por encima del objetivo del Banco de México, también muestra señales de persistencia en distintos sectores.
A esto se suma el incremento en servicios como educación y otros rubros, así como el fuerte aumento en el transporte aéreo, que subió más de 20% en la quincena, influido por el encarecimiento de combustibles en el contexto internacional.
Aunque el componente subyacente —que excluye productos más volátiles— mostró un crecimiento más moderado, la presión en alimentos y energéticos sigue marcando la tendencia general.
En este contexto, crece la expectativa sobre la próxima decisión del Banco de México respecto a las tasas de interés. El mercado anticipa un posible recorte, aunque no se descarta que el banco central opte por mantenerlas ante el entorno incierto.
Por ahora, la realidad es clara: hacer el súper cuesta más, y todo apunta a que los precios seguirán dando de qué hablar en las próximas semanas.



