NACO, Sonora.— El derrame de aproximadamente 59 mil litros de hidrosulfuro de sodio registrado tras el descarrilamiento de un tren de Ferromex en el municipio de Naco volvió a encender las alertas por los riesgos ambientales en Sonora y colocó nuevamente a Grupo México en el centro del debate público.
El accidente ocurrió cuando varios vagones del tren salieron de las vías, provocando el escape de la sustancia química, utilizada en procesos industriales y considerada peligrosa por sus posibles efectos sobre la salud y el medio ambiente.
Aunque autoridades y personal especializado desplegaron labores de contención, habitantes de la región expresaron preocupación por las posibles consecuencias para el suelo, el agua y la calidad del aire, además del impacto que pudiera generar en comunidades cercanas.
Este episodio no llega aislado. Diversas organizaciones civiles y especialistas recuerdan que el derrame en Naco se suma a más de una veintena de accidentes ambientales y laborales relacionados con empresas del consorcio Grupo México durante las últimas décadas.
Entre los casos más recordados figura el derrame ocurrido en el Río Sonora en 2014, considerado uno de los desastres ambientales más graves registrados en la historia reciente del país. A ello se agregan accidentes mineros, conflictos laborales y otros incidentes que han mantenido al conglomerado bajo el escrutinio de autoridades, organizaciones sociales y comunidades afectadas.
Mientras tanto, el grupo empresarial continúa consolidándose como uno de los más importantes de América Latina y su propietario permanece entre las personas con mayor patrimonio económico del país, en contraste con las comunidades que han enfrentado los efectos de distintos incidentes ambientales.
Especialistas consideran que el accidente de Naco vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión, prevención y respuesta ante emergencias relacionadas con el transporte de materiales peligrosos, así como la importancia de garantizar la protección de la población y del entorno.
Las investigaciones sobre las causas del descarrilamiento continúan, mientras autoridades ambientales y de protección civil mantienen el monitoreo en la zona para determinar el alcance del derrame y sus posibles consecuencias.



