CIUDAD DE MÉXICO.— Morena entró en una etapa de fuerte presión rumbo a las elecciones de 2027. El partido tendrá que resolver una competencia interna que involucra a 277 aspirantes para 17 gubernaturas, al mismo tiempo que busca evitar fracturas, sortear posibles conflictos con las autoridades electorales y mantener la alianza con el Partido Verde y el PT.
La dirigencia morenista pretende tener definidos durante la primera quincena de septiembre a quienes encabezarán las candidaturas a las gubernaturas que estarán en disputa el próximo año, de acuerdo con información publicada por El País.
El problema es que la carrera ya comenzó en los hechos, aunque Morena denomina actualmente el proceso como la selección de “coordinaciones de defensa de la transformación y de la soberanía nacional”.
Esa fórmula permite al partido desarrollar su proceso interno antes del inicio formal de las precampañas, pero también coloca a sus aspirantes bajo mayor escrutinio.
277 aspirantes para 17 gubernaturas
La magnitud de la competencia es uno de los principales desafíos para la dirigencia.
En junio, Morena reportó 277 personas registradas para buscar alguna de las 17 coordinaciones estatales que posteriormente se convertirán en las candidaturas a las gubernaturas en juego. La cifra representa una cantidad inusualmente elevada de aspirantes.
El mecanismo contempla que, después de los filtros internos, hasta seis perfiles puedan llegar a las encuestas en cada entidad.
La situación puede complicarse todavía más en los estados donde el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) o el Partido del Trabajo (PT) cuenten con perfiles competitivos.
En esos casos, los aliados pueden registrar aspirantes dentro del proceso, lo que reduce el número de espacios disponibles para los propios militantes de Morena.
La ecuación es delicada: mientras más personas queden fuera de la encuesta definitiva, mayor será el riesgo de inconformidades.
Guerrero, uno de los estados con mayor competencia
Guerrero aparece entre las entidades donde la disputa interna ha adquirido mayor intensidad.
Ahí se registraron 30 aspirantes, entre ellos la senadora Beatriz Mojica, la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, la exconsejera jurídica de la Presidencia Esthela Damián y perfiles vinculados con el PVEM y el PT.
La gran cantidad de interesados convierte al estado en uno de los mayores retos para la dirigencia nacional.
El objetivo será evitar que quienes queden fuera terminen respaldando otras opciones o generen una disputa que termine afectando al partido durante la elección constitucional.
Chihuahua: una disputa que Morena observa con atención
En Chihuahua el escenario es distinto.
La competencia se ha concentrado principalmente entre Cruz Pérez Cuéllar, alcalde de Ciudad Juárez, y la senadora Andrea Chávez.
La entidad representa una apuesta particularmente relevante para Morena, que busca arrebatar al PAN una gubernatura que actualmente se encuentra en manos de la oposición.
Por eso, una confrontación prolongada entre los grupos que respaldan a cada aspirante podría convertirse en un problema para la estrategia electoral del partido.
El problema no termina con las encuestas
Morena no solamente tiene que escoger candidatos.
Después de conocer los resultados de las encuestas tendrá que convencer a los aspirantes que no resulten seleccionados de permanecer dentro del proyecto.
La dirigencia nacional, encabezada por Ariadna Montiel, y la Comisión Nacional de Elecciones, presidida por Citlalli Hernández, han realizado reuniones con los participantes para pedir respeto a las reglas, evitar ataques entre compañeros y mantener la unidad.
El mensaje es claro: ganar una encuesta no será suficiente.
El partido necesitará que los grupos que pierdan acepten el resultado y continúen respaldando al candidato elegido.
La presión del INE también aumenta
Otro frente que preocupa a Morena es el electoral.
Aunque el partido sostiene que sus actividades corresponden a un proceso interno y no a precampañas, distintos aspirantes ya realizan recorridos territoriales, asambleas informativas, reuniones con ciudadanos y otras actividades de posicionamiento.
El Instituto Nacional Electoral ha advertido que las actividades anticipadas pueden generar problemas para la equidad de la contienda y ha planteado mecanismos para fiscalizar este tipo de procesos.
El propio INE reconoce que determinar si una conducta constituye un acto anticipado requiere analizar circunstancias específicas, entre ellas elementos de temporalidad, territorialidad e intencionalidad.
Por eso, para Morena el calendario importa.
La dirigencia busca completar la selección de candidaturas antes de que avance el proceso electoral formal y reducir el margen para que sus aspirantes enfrenten procedimientos por actividades realizadas antes de los tiempos establecidos. El País reportó que dentro del partido existe preocupación por posibles sanciones que incluso podrían comprometer una candidatura.
La revisión de los perfiles también preocupa
Mientras se realizan los recorridos y se preparan las encuestas, Morena analiza los antecedentes de quienes buscan una candidatura.
La Comisión de Honestidad y Justicia revisa los perfiles para detectar posibles antecedentes que puedan afectar al partido, incluidos casos relacionados con antecedentes penales, reputación pública y sanciones por violencia política de género.
La revisión ocurre mientras la nueva dirigencia busca evitar que candidatos cuestionados terminen convirtiéndose en un problema durante las campañas.
El partido ha señalado que no quiere repetir episodios que puedan afectar su imagen y ha puesto especial atención en los antecedentes de sus posibles candidatos.
PVEM y PT también pueden cambiar el tablero
La relación con sus aliados será otro asunto que Morena tendrá que resolver.
El Partido Verde y el Partido del Trabajo competirán junto con Morena en distintos estados, pero no necesariamente tendrán la misma fórmula electoral en todas las entidades.
Los acuerdos deberán negociarse prácticamente estado por estado.
La disputa por las candidaturas puede generar presión adicional cuando el PVEM o el PT tengan figuras con posibilidades reales de ganar una gubernatura.
En esos casos, Morena tendrá que decidir entre impulsar a sus propios cuadros o aceptar una candidatura de alguno de sus aliados para conservar una alianza competitiva.
Después de las gubernaturas viene otra batalla
Las 17 gubernaturas representan solamente una parte del desafío electoral.
Morena también tendrá que definir candidatos para los 300 distritos federales, congresos locales y miles de ayuntamientos que estarán en disputa en 2027.
Esto significa que los conflictos internos no se concentrarán únicamente en los aspirantes a gobernador.
El partido tendrá que procesar cientos de negociaciones adicionales, repartir candidaturas y evitar que las decisiones locales provoquen rupturas en otros territorios.
El verdadero riesgo para Morena
Morena llega a 2027 con una posición electoral relevante, pero también con un problema que no puede resolver únicamente con encuestas.
Tiene que escoger candidatos sin fracturar a sus propios grupos, contener a quienes queden fuera, evitar que sus aspirantes incurran en conductas sancionables y negociar con sus aliados sin provocar una rebelión interna.
La cifra de 277 aspirantes para 17 gubernaturas muestra el tamaño del desafío.
Y el tiempo juega en contra.
La dirigencia pretende avanzar rápidamente con las definiciones mientras los aspirantes continúan recorriendo sus estados y buscando posicionarse.
El reto para Morena no será solamente ganar las elecciones de 2027.
Antes tendrá que conseguir que sus propios grupos acepten quiénes serán los candidatos.



