Alejandro López Caballero podría buscar la alcaldía de Hermosillo y terminar haciéndole el favor a Flor Ayala.
En una contienda entre Célida López por Morena, Flor por una alianza opositora y López Caballero por una tercera fuerza, la pregunta es cuánto puede ganar el exalcalde, pero también a quién puede hacer perder.
Su salida del PAN hace pensar que López Caballero dividiría el voto opositor, pero también le pegaría directamente a Célida: ambos comparten apoyos, operadores, coordinadores y líderes territoriales. Si los dos compiten, esa estructura tendría que dividirse y cada voto para López Caballero podría ser uno menos para ella. Y si Movimiento Ciudadano le cierra la puerta, podría buscar la candidatura por otro partido, como el PRD, que según se sabe continúa en el limbo político y lo que le interesa es asegurar su 3% para sobrevivir. Negarle una candidatura no necesariamente lo dejaría fuera de la boleta.
Flor ha sido prudente y cuidadosa de los tiempos. Todavía no empieza a hacer campaña. Cuenta, además, con toda la estructura política y territorial construida por Antonio Astiazarán. Su fuerza está en la clase media, un bastión que, bajo esta lectura, Morena no disputa con igual intensidad. Mientras sus adversarios se pelean operadores y electores, ella tiene maquinaria detrás y todavía no pisa el acelerador.
Ahí cobra sentido el trascendido de que Morena le estaría ofreciendo a López Caballero una diputación federal para evitar que compita, divida el voto y afecte a Célida, y conseguir que se sume a apoyarla. La versión no está confirmada, pero la lógica es clara: convertir al posible rival en aliado. La diputación sería el precio político de mantener unido ese bloque. Morena ha demostrado su pragmatismo; una operación así no estaría fuera de la realidad.
La disputa por Hermosillo también se decidirá en la negociación de las candidaturas. Si López Caballero compite, divide una estructura que Célida necesita unida y le abre espacio a Flor. Si acepta la diputación y se suma a Célida, Morena concentraría esos apoyos.
Ahí está el fondo político: quién logra sumar a los suyos y quién facilita el triunfo del adversario al dividirlos.



