La manga ancha del INE y la Taddei Zavala para las campañas electorales anticipadas de MORENA. Se normaliza abasto de agua potable en Hermosillo. Las tropelías tóxicas y contaminantes del Grupo México y Larrea en Sonora

Cínica

Nadie con dos dedos de frente puede negar que en 17 estados del país el partido oficial despliega campañas anticipadas mediante una faramalla de procesos internos que culminará de forma contradictoria con una encuesta a población abierta.

Sin fiscalización, quienes aspiran a las fantasmagóricas coordinaciones estatales de defensa a la 4T y la soberanía nacional y de facto a las candidaturas a los gobiernos estatales, realizan activismos para posicionar su competitividad electoral y para ello recurren a todas las estrategias publicitarias propias de cualquier campaña política por puestos de elección popular.

Gastos de traslados; acarreos para eventos masivos, publicidad pagada, encuestas cuchareadas, distribución de parafernalia como camisetas, banderolas, volanteo en vialidades, distribución de panfletos en colonias, brigadistas, equipamiento, vehículos y un largo etcétera, con un alto costo financiero y con recursos de origen desconocido, pero que seguramente provienen de instancias de gobierno o bien de dudosa procedencia.

Esas son campañas electorales anticipadas, pero no lo son para la titular del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Taddei Zavala, quien con la manita en la cintura y con un cinismo ejemplar estableció que de ninguna manera, porque no se pueden considerar, regular y mucho menos sancionar como actos anticipados de campaña porque el proceso electoral federal 2026-2027 aún no arranca de manera formal. Por eso son adelantados, señora.

Indicó que no puede actuar ni fiscalizar eventos previos sin que exista un marco legal de proceso activo, lo cual ocurrirá a partir del 10 de septiembre próximo, de acuerdo con el calendario electoral que fija ese día como el inicio del proceso electoral 2026-2027, o sea, le ha dado manga ancha al partido de sus amores y cumpliendo las instrucciones que la llevaron a esa posición.

Y como chango ve, chango hace, pues en Sonora no podría ser distinto con Nery Ruiz Arvizu, presidente del Instituto Estatal Electoral, quien solo le falta aplaudir a servidores de la nación que reparten parafernalia en favor de cualquiera de las y los 6 aspirantes en la esquina de la Rosales y Luis Donaldo Colosio, sede de ese organismo de caricatura.

Es por todo lo anterior que sin ningún riesgo andan como chinos libres Lorenia Valles, Célida López, María Dolores del Río, Javier Lamarque, Froylán Gámez y Omar del Valle, destacando los aspavientos, de los más gastones y desvergonzados, el alcalde de Cajeme con licencia, la senadora con licencia y la expanista, quienes han echado la casa por la ventana, en tanto que la Lola, el Froy y el Omar se han mostrado más prudentes, quizás por tener más decencia o simplemente disponen de limitadas fuentes de financiamiento.

A esas ilegalidades se sumaron de forma por demás tímida, porque quizás saben de la selectiva impartición de justicia de este país y los criterios diferenciados que aplica el INE, los del PRI y los del PAN, quedando como garbanzo de a libra en el respeto a la legalidad Movimiento Ciudadano, organización política que con Natalia Rivera a la cabeza en Sonora, se ha abstenido de aspavientos e ilícitos mientras construye sus estructuras territoriales.

Por otra parte, de destacar la contradicción meteorológica que nos toca vivir en esta región del país, en donde la falta de agua—la crisis hídrica le han dicho—y el exceso del vital líquido por tan buenas precipitaciones en estos días son motivo de problemas.

Lo que para el sector ganadero de la entidad y comunidades rurales es una bendición, para los habitantes de zonas urbanas, las abundantes precipitaciones y las consecuentes crecidas de ríos y arroyos, así como la precaria condición de vialidades, representa duro golpe a la calidad de vida, sumado esto al pésimo servicio de la Comisión Federal de Electricidad, con apagones prolongados sin que incluso haya lluvia, viento o tormentas eléctricas.

Ya ven lo ocurrido en Hermosillo, en donde el organismo operador de agua potable tuvo que suspender la potabilización de agua dada la turbiedad de las avenidas contenidas por la presa El Molinito y ante la emergencia y la lógica inconformidad ciudadana, debió instrumentar un operativo de emergencia con entrega de agua con pipas en los sectores afectados por la baja presión de la red.

Afortunadamente la situación ya se resolvió, aunque no hay que descartar haya persistencia en dicha problemática dado los pronósticos de incluso mucho más lluvia en las siguientes semanas, lo cual obliga a acciones de prevención, de coordinación y colaboración entre la instancia municipal encabezada por Antonio Astiazarán Gutiérrez y el gobernador Alfonso Durazo Montaño, al tratarse de un tema ciudadano muy importantes dadas las afectaciones de orden humanitario.

Por cierto, en la conferencia de prensa del martes pasado, el gobernador Durazo Montaño informó que en la sesión de la mesa de seguridad de ese día, asistió el munícipe capitalino y si bien el tema del agua no es materia común en dicho espacio, por el impacto de la falta de agua en la red, se dio un abordaje integral, a través del cual las dos instancias de gobierno ratificaron los compromisos y la suma de esfuerzos; el fortalecimiento de la coordinación para acciones en función de sus facultades institucionales, para entregar mejores resultados a la ciudadanía en dicha materia.

Lo mejor es que la emergencia ya fue superada, pero como decíamos, vienen más lluvias, más crecidas del río Sonora o el San Miguel, particularmente el Zanjón y seguramente causarán problemas, adicionales como los baches, socavones entre otros daños en colonias populares.

A propósito de las lluvias, el Grupo México se ha convertido en una calamidad para el ecosistema sonorense y su propietario Germán Larrea se ha revelado como un tacaño de marca a pesar de la riqueza que extrae del sueño sonorense.

Hace 12 años ocurrió el derrame tóxico en la mina Buena Vista del Cobre, cuyos efectos se extendieron prácticamente en toda la cuenca del río Sonora, sin que sucesivos gobiernos federales exigieran resarcir el daño, hasta estos días cuando por fin se puso la primera piedra para un hospital en URES, no con cargo a las finanzas de uno de los hombres más ricos de México, si no con cargo a la federación.

Luego, no se requiere ser un genio para decidir acciones de prevención sobre el estado de las vías luego de torrenciales aguaceros, lo cual evidente no se hizo en las inmediaciones de Naco, aledaño a la frontera México-Estados Unidos, al descarrilarse varios vagones tanque de la empresa Ferromex cargados con sustancia muy tóxica y si bien el volumen del derrame es mucho menos que el de hace 12 años, marca un patrón de la irresponsabilidad de ese corporativo.

Y así como hace 12 años, en el caso del derrame en Naco también hará como que hace para remediar y resarcir daños ambientales, dejando la carga al gobierno de Sonora y a la federación y los efectos en la salud de los habitantes de la comarca.

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