La política mexicana suma otro episodio incómodo. El exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla, fue vinculado a proceso por un juez tras considerar que existen elementos suficientes para investigarlo por un presunto caso de corrupción durante su administración.
La acusación gira en torno a contratos otorgados a la empresa Next Energy, a la que —según la Fiscalía estatal— se le habrían entregado recursos públicos para un proyecto de energía fotovoltaica que nunca se construyó. El plan contemplaba una inversión de 4 mil 500 millones de pesos a lo largo de 30 años.
Lo más delicado: pese a que ni siquiera estaban listos los permisos para iniciar la obra, la empresa recibió un pago inicial de 123 millones de pesos. Ese dinero, de acuerdo con el actual gobierno encabezado por Marina del Pilar Ávila, ya fue recuperado.
El juez otorgó un plazo de seis meses para que continúe la investigación. En ese periodo se determinará si el caso avanza a una etapa más severa o se cae por falta de pruebas.
Bonilla, quien llegó al poder bajo las siglas de Morena y hoy milita en el Partido del Trabajo, no se quedó callado. Al salir de la audiencia —que se prolongó casi 24 horas— dejó entrever que el proceso tiene tintes políticos.
“No veo sorpresas, sabíamos que nos iban a vincular”, declaró, sugiriendo que detrás del caso hay un conflicto directo con la actual administración estatal.
El choque con Marina del Pilar Ávila no es nuevo. Desde hace meses, ambos grupos han intercambiado acusaciones que van desde corrupción hasta supuestos vínculos con el crimen organizado.
Mientras tanto, varios excolaboradores del exgobernador ya han sido detenidos por este mismo caso, lo que complica aún más el panorama para Bonilla.
Su trayectoria política tampoco ha estado exenta de polémica. Durante su mandato impulsó una reforma para ampliar su periodo como gobernador, una decisión que terminó siendo anulada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación por considerarla inconstitucional.
Hoy, sin fuero y con una orden judicial que lo obligó a presentarse ante las autoridades, Bonilla enfrenta el momento más complicado de su carrera.
El caso apenas comienza, pero ya deja una pregunta en el aire: ¿se trata de justicia o de un ajuste de cuentas político?



