La preocupación por el avance del gusano barrenador volvió a encenderse luego de que autoridades estadounidenses confirmaran la detección de un caso en una oveja joven en Zaragoza, Coahuila, municipio ubicado a aproximadamente 50 kilómetros de la frontera con Estados Unidos.
De acuerdo con información del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), se trata del caso más cercano al territorio estadounidense registrado durante el actual brote, situación que ha generado inquietud entre productores y autoridades sanitarias debido al riesgo que representa para la ganadería.
Tras la detección, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) activó una campaña de alerta en los puertos fronterizos del sur de Texas con el objetivo de reforzar la vigilancia y evitar la propagación de la plaga.
El gusano barrenador, cuya mosca es identificada científicamente como Cochliomyia hominivorax, afecta a animales de sangre caliente al depositar huevos en heridas abiertas. Las larvas se alimentan del tejido vivo, provocando lesiones que pueden derivar en graves afectaciones para el ganado.
La cercanía del caso con la frontera ha despertado preocupación en la industria ganadera estadounidense, que durante más de un año ha seguido de cerca el comportamiento del brote en México ante el temor de que el parásito logre ingresar nuevamente a territorio norteamericano.
Especialistas consultados por Reuters advirtieron que una eventual propagación en Estados Unidos podría impactar directamente la producción de carne de res y provocar mayores incrementos en los precios para los consumidores.
Según estimaciones del USDA, un brote de gusano barrenador en Texas podría generar pérdidas económicas cercanas a los mil 800 millones de dólares, considerando que se trata del principal estado productor de ganado en ese país.
La situación cobra mayor relevancia debido a que el hato bovino estadounidense atraviesa uno de sus niveles más bajos en más de siete décadas, mientras los precios de la carne se mantienen en máximos históricos.
Como parte de las acciones preventivas, Estados Unidos ha mantenido restricciones a la importación de ganado procedente de México y continúa reforzando los mecanismos de vigilancia sanitaria en la frontera.
Recientemente, el Servicio de Investigación Agrícola del USDA inauguró el Laboratorio de Investigación de Insectos del Ganado Knipling-Bushland, una instalación especializada en el desarrollo de nuevas tecnologías para combatir plagas que amenazan la producción pecuaria.
El complejo cuenta con infraestructura de última generación para la investigación genética y el desarrollo de herramientas que permitan controlar especies invasoras como el gusano barrenador, considerado uno de los mayores riesgos sanitarios para la industria ganadera del continente.
Mientras tanto, las autoridades mantienen el monitoreo permanente de nuevos casos en México para evitar que la plaga continúe avanzando hacia la frontera estadounidense.



