No es que uno quiera “picar cebolla”, pero ¡ah cómo dan material para hacerlo, con tantas decisiones alrevesadas en el gobierno!
Ahora que estalló la llamada rebelión de las batas blancas en el IMSS, con médicos y enfermeras tomando las calles para protestar no sólo por el mísero aumento salarial que les dieron –amén del regateo en basificaciones-, sino por la falta de medicamentos e insumos elementales para trabajar, quedan al desnudo las medias verdades o los fracasos no confesados del triunfalista discurso oficial.
Para empezar, la inconformidad lleva a los planos nacionales lo que cualquier paciente de cualquier hospital o centro de salud tiene años padeciendo y denunciando, solo que sin un megáfono de ese tamaño: el sistema de salud sigue de cabeza.
La generalizada protesta de hoy no hace sino confirmar que Andrés Manuel López Obrador estafó incluso a sus seguidores más ciegos e incondicionales, con la insultante ridiculez aquella de que tendríamos un sistema de salud “mejor que en Dinamarca”, mientras desmantelaba a hachazos el anterior, que bien que mal, medio sacaba de apuros.
Con la mano en la cintura le dio en la torre al Seguro Popular para crear el infausto Insabi, que luego, ante un estrepitoso fracaso, también borró de un plumazo para sacarse de la manga el IMSS-Bienestar, con el saldo final que cualquiera visualizaba, menos él en su desquiciada arrogancia: retacó de pacientes -y de necesidades- al de por sí insuficiente y atiborrado Seguro Social.
Ahí están ahora los resultados, ante los cuales, la presidenta Claudia Sheinbaum se sacó de la chistera la orden al director del IMSS, Zoé Robledo, para que ¡de aquí al viernes!” le presente “un diagnóstico” general de la problemática, para –según ella- ahora sí meterle mano a fondo.
¿A poco también se había tragado enterita la desquiciada versión de su mentor sobre Dinamarca? Tan preparada, tan científica ella, ¿se va dando cuenta de que desde hace 8 años –dos ya de su gobierno- le han venido jugando el dedo en la boca a los mexicanos?
Con el despapaye que ellos mismos provocaron –y perdone usted la frase si es persignado- ni Jesucristo se los arregla en el ridículo plazo que le dio a Zoé Robledo, que por lo demás resulta innecesario: bastaría con que ella se apersone en cualquier hospital público para que vea que andan en las últimas, y que ni siquiera se ven ya aquellas micro-farmacias de chunga que –como carretas de tacos- anunció como mágica solución para el reparto de medicamentos.
Ella, Zoé y cualquier ignorante de la cosa pública, pero con dos dedos de frente, saben que ahí la única solución es meterle recursos, peeeero aquí es donde la puerca tuerce el rabo, porque según las proyecciones de su presupuesto federal, a la señora le siguen valiendo cuete las necesidades más elementales de la gente, mientras se aferra a despilfarrar recursos para sostener a los elefantes blancos que le heredó su desquiciado gurú.
Salen carretadas de dinero para el Tren Maya, el del Istmo, un Aeropuerto que nomás no despega y una refinería que no refina, mientras la gente sigue batallando por medicamentos, todo para sostener la escenografía de cartón y rendirle culto al megalómano que las creó, no vaya a descubrirse que fue un mega estafador.
A qué grado estarán llegando las cosas en materia de salud que, incluso al sector militar –tan consentido desde el sexenio pasado- ya le llegó la lumbre a los aparejos, pues acaba de revelarse que el Hospital Central Militar surtió apenas cerca del 56 por ciento de las recetas en lo que va de 2026. Y si esos son los consentidos, ¿qué pueden esperar los marginados del IMSS?
Aquí es donde vueeelve la burra al trigo en cuanto a las prioridades, porque mientras hay enfermos de cáncer rogando por tratamientos y medicinas, la presidenta Sheinbaum -muy oronda ella- sale con que ya tienen lista una guangochada de millones para construir seis nuevas cárceles, una de ellas en Hermosillo, porque ya no hallan dónde meter a tanto criminal, gracias a su eficiencia para apergollarlos.
A como están los tiempos de descompuestos, nadie duda que esos Ceresos sean necesarios –quizás hasta más-, pero deja mucho qué desear en cuanto al orden de prioridades del gobierno, porque ya están viendo de dónde le rascan al presupuesto para construirlos…pero nadie contempló un cinco para construir un nuevo hospital del Issste en Hermosillo, con todo y la amenaza que representa de derrumbarse de plano.
O sea, no hay dinero para hospitales, pero sí ¡para cárceles! A’i se la echan los enfermos.
Por cierto, durante la mañanera donde anunció los penales, la presidenta se aventó una buena “charra”: dijo que éstos serán operados por el gobierno, “no por empresas privadas, como ocurría antes”, y su Batman Omar García Harfuch no la sacó del error.
Debió informarle a la señora lo que cualquier interno o sus familiares saben: que en los penales no mandan ni las empresas privadas ni el gobierno, sino los “pesados” que ahí despachan a sus anchas y mejor incluso que si anduvieran afuera. En la calle corren el riesgo de que en algún descuido los pepenen, y adentro hasta los cuidan.
Así las prioridades, pues.
Por supuesto, al levantamiento del personal médico del IMSS le queda mucha cuerda y habrá qué esperar cómo termina. O de qué tamaño será el jarro de atole que recetará Zoé Robledo, porque admitir fracasos y recular, jamás, y mucho menos recortar recursos en los monumentos a la egolatría del ex, porque entonces sí, las cosas se pondrían ¡de La Chingada!
Las uñotas de Ramón Flores
Ya lo habíamos señalado aquí, que si algo tiene y demuestra Lorenia Valles Sampedro es educación y trato comedido, y en ese estilo encuadra el encuentro que acaba de tener en México con el dueño del PT, Alberto Anaya.
Ya “El Maloro” Acosta les había comido el mandado a los aliados de la 4T organizándole exitoso jolgorio de bienvenida por su destape en Morena, pero ahora ella no dio más tiempo para que corran las especulaciones en cuanto a que irá bien acuerpada para lo que viene, así que fue y abrazó al matusalénico dirigente.
Y como aquél también se las sabe de todas-todas, correspondió el gesto con apapachos y sonrisas de mazorca pelada, garantizándole que sus huestes estarán listas para acompañarla en la batalla contra las fuerzas del mal.
Por supuesto, el leperazo de siete suelas y experto en chantajes electoreros, seguramente ya le tiene listo el sablazo por las posiciones que pedirá a cambio de las palmaditas en la espalda, y en ese escenario, resultó preocupante que en el encuentro se les haya pegado como güina –parecía guarura- el impresentable dirigente estatal petista, Ramón Flores Robles.
Experto en evitar pasos sin huarache, seguramente ya trae afiladas las uñotas para que Anaya le pida a Lorenia su reelección o mínimo la alcaldía de Guaymas -¡Dios los ampare-, como si hubiera quedado tan bien, o como si ella no tuviera otros compromisos con gente de verdadera estatura y más méritos que el de solo dominar el arte del agandalle.



