Una serie de documentos filtrados y analizados en 2024 por la agencia informativa Associated Press puso bajo la lupa a la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, conocida como DEA, al revelar presuntos casos de corrupción sistemática dentro de sus filas en distintos países.
Los archivos, considerados como uno de los registros más amplios sobre el funcionamiento interno de la agencia, muestran una cultura marcada por excesos, abuso de recursos y posibles vínculos con organizaciones criminales.
Dinero, fiestas y operaciones bajo sospecha
De acuerdo con la investigación, algunos agentes habrían convertido operaciones encubiertas de lavado de dinero en una vía para financiar estilos de vida de lujo. Viajes internacionales, consumo excesivo de alcohol y encuentros sexuales formaban parte de una dinámica que, según los documentos, se repetía en distintos puntos del mundo.
Uno de los casos más representativos es el de José Irizarry, exagente que en 2020 admitió ante el FBI haber colaborado con cárteles colombianos. Fue condenado a 12 años de prisión tras reconocer que desvió millones de dólares provenientes de operaciones oficiales para financiar una vida de lujos.
En declaraciones recogidas por investigadores, Irizarry aseguró que varios colegas participaron en estas prácticas. Incluso describió la existencia de un grupo informal que operaba en distintos países bajo una lógica permisiva. “Tuvimos acceso libre a hacer todo lo que queríamos”, señaló.
Acusaciones por colaboración con el crimen organizado
Otro expediente que ha generado impacto es el de Paul Campo, exagente de alto nivel acusado de colaborar con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Según las investigaciones, habría participado en operaciones de lavado de dinero por millones de dólares y facilitado la adquisición de equipo para el grupo criminal.
Las acusaciones incluyen la conversión de efectivo en criptomonedas, así como la gestión de recursos vinculados al tráfico de drogas con destino a Estados Unidos.
Chats, escándalos sexuales y denuncias
Los documentos también revelan conversaciones internas entre agentes que reflejan conductas inapropiadas. En algunos intercambios se hacía referencia a viajes internacionales financiados con recursos públicos, acompañados de actividades ilícitas.
Uno de los casos que encendió alertas fue el de George Zoumberos, detenido en España en 2018 tras ser acusado de agresión sexual. Aunque el proceso no derivó en condena, el incidente provocó preocupación dentro de la agencia.
A esto se suman reportes previos sobre agentes que participaron en fiestas con trabajadoras sexuales financiadas por miembros de cárteles en Colombia, hechos que derivaron en sanciones administrativas menores para varios implicados.
Otros casos que ampliaron la investigación
Las indagatorias también alcanzaron a figuras como Joseph Bongiovanni, sentenciado por proteger a narcotraficantes en Nueva York, y David Macey, acusado de sobornar a exfuncionarios para obtener información confidencial.
Estos casos, aunque distintos entre sí, forman parte de un patrón que, según analistas, evidencia fallas estructurales en los mecanismos de control interno.
Un contexto que genera debate internacional
Las revelaciones se producen en medio de tensiones políticas y judiciales en el ámbito internacional. A inicios de 2026, el juez federal Alvin K. Hellerstein lanzó acusaciones contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por presuntos delitos relacionados con narcotráfico, lo que ha generado controversia en distintos sectores.
Este escenario ha intensificado el debate sobre el papel de las agencias antidrogas y la efectividad de las estrategias internacionales contra el narcotráfico.
Una institución bajo escrutinio
Las investigaciones recientes colocan a la DEA en una posición incómoda frente a la opinión pública. Mientras la agencia mantiene su papel como uno de los principales actores en la lucha contra el narcotráfico, los señalamientos sobre corrupción interna abren cuestionamientos sobre su funcionamiento y credibilidad.
El caso sigue en desarrollo y se espera que nuevas revelaciones amplíen el alcance de uno de los escándalos más delicados en la historia reciente de las agencias de seguridad estadounidenses.


