Beirut, Líbano.— La cifra de víctimas por los ataques israelíes en territorio libanés sigue creciendo y ya alcanza al menos mil 530 personas fallecidas, mientras que cuatro mil 812 han resultado heridas, de acuerdo con los reportes más recientes difundidos.
Entre las víctimas se encuentran al menos 130 niños, lo que ha generado alarma internacional. A esto se suma el impacto directo sobre hospitales, paramédicos y equipos de rescate, que trabajan bajo condiciones cada vez más complicadas.
El Ministerio de Sanidad de Líbano había informado previamente que tan solo en un día se registraron 303 muertes. Sin embargo, advirtió que el balance no es definitivo, ya que continúan las labores de búsqueda entre edificios colapsados en distintas zonas del país.
Desde el pasado 2 de marzo, el número total de fallecidos asciende a mil 888 personas, mientras que los heridos ya superan los seis mil, lo que refleja la magnitud de la crisis.
Crisis que va más allá de los bombardeos
La situación no solo se limita a los ataques. El impacto ya alcanza la vida diaria de millones de personas. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU alertó que el conflicto ha comenzado a afectar de forma directa el acceso a alimentos.
La directora del organismo en Líbano, Allison Oman, señaló que el problema ha dejado de ser únicamente de desplazamiento, para convertirse también en una crisis alimentaria.
Actualmente, los productos básicos son cada vez más difíciles de conseguir, especialmente para las familias que han tenido que abandonar sus hogares.
En el sur del país, más del 80 por ciento de los mercados han dejado de operar, lo que ha reducido drásticamente la disponibilidad de alimentos y servicios esenciales.
Mientras tanto, en Beirut, aunque los mercados continúan abiertos, enfrentan una presión creciente por la alta demanda y las complicaciones para abastecerse.
La combinación de violencia, desplazamiento y escasez de recursos mantiene a Líbano en una de sus situaciones más delicadas en los últimos años.



