MÉXICO.— Una declaración durante una rueda de prensa encendió la conversación pública en Tabasco y rápidamente escaló a nivel nacional. El diputado del Partido del Trabajo, Martín Palacios Calderón, quedó en el centro de la polémica tras comparar el cuidado de los caballos con el de las mujeres.
El hecho ocurrió el pasado 8 de abril en el Congreso local, durante un evento en el que participaban representantes del sector charro. En ese contexto, el legislador promovía iniciativas relacionadas con la cultura ecuestre, como la propuesta de declarar el 11 de julio como Día Estatal del Caballo, reconocer las cabalgatas como patrimonio cultural intangible y retomar la Feria del Caballo, suspendida desde hace más de dos décadas.
Sin embargo, fue una frase la que cambió el rumbo del evento.
“Yo les digo que el caballo es como una mujer más: hay que estar atentos, que coman bien y cuidar que no tengan problemas de salud…”, expresó ante los asistentes. Además, describió al caballo como una “representación muy bonita” y lo calificó como un elemento cultural relevante.
La reacción no tardó.
En redes sociales, usuarios y colectivos calificaron el comentario como machista y cuestionaron el impacto de ese tipo de expresiones en la percepción social de las mujeres. Las críticas se multiplicaron en cuestión de horas, generando presión sobre el legislador.
El Instituto Estatal de las Mujeres también se pronunció, señalando que se trata de un caso de violencia simbólica al reproducir estereotipos que afectan la dignidad de las mujeres. A esto se sumaron legisladoras de Morena y organizaciones feministas, quienes exigieron una disculpa pública y formación en perspectiva de género.
Ante la ola de señalamientos, el diputado emitió un posicionamiento en el que reconoció el error y ofreció disculpas.
“Me he dado cuenta de que las expresiones que realicé reproducen estereotipos de género al equiparar a las mujeres con un caballo”, señaló. También admitió que este tipo de comparaciones pueden deshumanizar y reafirmó que las mujeres no deben ser vistas bajo esquemas de control o propiedad.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el impacto del lenguaje en la vida pública, especialmente cuando proviene de figuras con responsabilidad política. Lo que para algunos pudo parecer una expresión común en cierto contexto, para otros representa una forma de perpetuar estereotipos que siguen siendo motivo de debate.



