MÉXICO.– Un ajuste en las reglas comerciales de Estados Unidos está generando preocupación en la industria mexicana. La administración de Donald Trump anunció nuevos criterios para aplicar aranceles a productos que contienen acero, aluminio y cobre, y el cambio no es menor.
Aunque a primera vista suena técnico, la medida podría reflejarse directamente en el bolsillo de los consumidores y en la competitividad de las empresas mexicanas.
El nuevo esquema establece que no todos los productos serán tratados igual. Ahora, el impuesto dependerá del porcentaje de metal que contenga cada artículo.
Por un lado, se mantendrá un arancel del 50% para metales puros y derivados directos como tubos de acero. En un nivel intermedio, los productos donde el metal sea el componente principal pagarán un 25%. Pero hay una excepción que ha llamado la atención: artículos con menos del 15% de metal quedarán completamente libres de este impuesto.
Sin embargo, hay un cambio que podría tener mayor impacto: el arancel ahora se aplicará sobre el valor total del producto, no solo sobre el metal. Esto podría elevar el costo de productos más complejos, como electrodomésticos o equipos electrónicos.
Para México, el efecto es inmediato. Al ser uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos, cualquier ajuste en estas reglas modifica el flujo de exportaciones, especialmente en el norte del país donde se concentra la industria maquiladora.
Algunos sectores podrían beneficiarse. Por ejemplo, productos que logren mantenerse por debajo del umbral del 15% de metal tendrían una ventaja competitiva. Pero otros enfrentarán presión, sobre todo aquellos que dependen fuertemente del acero o aluminio.
También hay un factor internacional. Estados Unidos busca frenar la entrada de productos asiáticos, particularmente de China, lo que abre una ventana para México… siempre y cuando logre adaptarse a las nuevas condiciones.
Detrás de la decisión hay una intención clara: fortalecer la manufactura estadounidense. Al encarecer lo que viene del extranjero, el gobierno busca incentivar que las empresas produzcan dentro de su territorio.
Este movimiento ocurre después de que la Corte Suprema de Estados Unidos frenara aranceles previos, lo que obligó a rediseñar la estrategia comercial para mantenerla vigente durante 2026.
Para el consumidor, el impacto podría sentirse en los próximos meses. Desde electrodomésticos hasta materiales de construcción, algunos productos podrían cambiar de precio.
Por ahora, la recomendación es simple: mantenerse atento. Porque aunque la decisión se tomó en Washington, sus efectos se sentirán también en México.


