El reloj corre y la tensión sube.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este sábado una advertencia directa a Irán: tiene 48 horas para llegar a un acuerdo que permita reabrir el estratégico estrecho de Ormuz o enfrentará consecuencias severas.
A través de su red Truth Social, Trump recordó el ultimátum previo que había dado el pasado 26 de marzo, cuando exigió a Teherán tomar una decisión clara sobre esta ruta marítima por donde circula gran parte del petróleo mundial.
“El tiempo se acaba: 48 horas antes de que todo el infierno se desate sobre ellos”, escribió el mandatario, elevando el tono en medio de una crisis que mantiene en alerta a gobiernos y mercados.
No es la primera vez que Trump endurece su postura. Días antes, el 21 de marzo, había advertido incluso con atacar instalaciones energéticas en Irán si no se permitía el libre tránsito en el estrecho. Sin embargo, posteriormente habló de conversaciones “productivas” y decidió aplazar cualquier acción.
Ahora, el mensaje cambia nuevamente.
El estrecho de Ormuz no es cualquier punto en el mapa. Se trata de uno de los pasos más importantes para el comercio mundial de petróleo, y cualquier interrupción impacta de inmediato en los precios internacionales y en la estabilidad económica de múltiples países.
Expertos han advertido que posibles ataques a infraestructura energética civil podrían violar normas internacionales y escalar el conflicto a niveles difíciles de controlar.
Mientras tanto, el mundo observa.
Los próximos dos días podrían marcar el rumbo de una crisis que ya genera preocupación global.



