La naturaleza de los golpes y los accidentes en el deporte es un riesgo que como padres debemos asumir; las autoridades educativas y gobiernos tienen otra responsabilidad.
El basquetbol es uno de los deportes más jugados en la actualidad y hay autoridades responsables como ADEMEBA que es regulado por la Federación Internacional del Baloncesto y la CONADE, en cambio, cuando el juego se realiza fuera del profesionalismo o en eventos educativos, ¿Por quién es regulado?
En días pasados en una copa deportiva escolar, un joven de preparatoria resultó lesionado aparentemente por un esguince torácico, donde su padre expuso en redes sociales que a su hijo le cambió la vida ante un accidente en la cancha. La radiografía muestra un esguince, más no es un diagnóstico concluyente.
El baloncesto es un deporte de contacto físico totalmente y hay riesgos, desde una caída, un esguince de tobillo o manos, ruptura de rodilla y en lo más extremo algún golpe cerebral o de columna, que ha sucedido en Hermosillo, sí los hay, hay niños que han sufrido un daño cerebral ante la práctica de este deporte.
Como autoridad escolar, ¿Qué se debe hacer?
A comienzos de año, la mayoría de las escuelas en Hermosillo realizan sus copas deportivas, con el fin de promover a sus mejores alumnos e incentivar el deporte.
Hay colegios que asumen su responsabilidad ética deportiva y de seguridad, mientras que otras no.
El padre del joven afectado expone en redes sociales y medios de comunicación la falta de protocolos y empatía por parte del colegio y de los árbitros, así mismo, de los alumnos y entrenador del equipo contrario.
Ahora hablo de mi caso: Yo soy madre de un jugador de baloncesto de alto rendimiento de una preparatoria privada, donde a lo largo de sus 10 años de trayectoria, formación disciplinaria y deportiva nos ha tocado jugar, desde una cancha en el extranjero hasta en barrios populares, así como en todo tipo de colegios, públicos y privados. La realidad es que son pocas las escuelas que tienen un equipo de primeros auxilios, una ambulancia por fuera ante una emergencia o entrenadores u árbitros especializados en atender un accidente deportivo.
Por lo regular cuando juegan en la cancha y hay un lesionado el partido se detiene, se revisa al niño u joven accidentado y el papá termina llevándoselo al hospital. Hay equipos que sí muestran su solidaridad, apoyo y en la cancha. Hay casos de instituciones educativas donde lo primordial es el alumno, aunque no sea perteneciente de dicha institución y siempre cuentan con ambulancias y personal autorizado para darle seguimiento al deportista. Hay otras instituciones con formación religiosa-educativa donde me ha tocado presenciar que el coordinador y director, se acercan al joven lesionado para verificar que todo este bien y si no, turnarlo al personal correspondiente.
“Los entrenadores deben estar capacitados y con equipo de primeros auxilios, ellos junto con el árbitro son el primer filtro, si se observa algo extraño en el juego, se detiene. Mis alumnos y su salud son mi prioridad. Los árbitros deben de frenar cualquier situación, en cualquier momento no, sólo en casos como accidentes, golpes o rompimientos. Un arbitro debe quedarse con el lesionado y otros dos pueden continuar con la jugada”, explica un entrenador de Liga ABE.
Ante un hecho violento se deben revisar las jugadas y tomar cartas en el asunto e incluso pueden llegarse a tomar acciones legales, pero con pruebas contundentes. La institución educativa debe tener los lineamientos para saber sanciones.
Hay colegios donde me ha tocado presenciar que tienen todo un protocolo de emergencia ante un accidente y hay escuelas, que, de plano, no tienen ni la remota idea de que es una copa deportiva escolar.
Son tantas las deficiencias que hay en este tipo de eventos, desde la selección de equipos y jugadores, el tipo de canchas donde juegan, las condiciones de las instalaciones, el poco profesionalismo de los entrenadores y algunos árbitros que se hacen de la vista gorda (no todos, hay árbitros preparados, acreditados, excepcionales y justos), al igual que hay todo tipo de padres de familias, desde los padres de familia que muestran actitudes agresivas y se meten con los jugadores e incluso con los entrenadores, mientras que otros disfrutan el partido o son observadores a lo lejos.
Como madre de un jugador expongo: Debemos ser muy conscientes y sabios para saber donde juegan nuestros hijos, con qué equipos y con qué frecuencias.
Sólo nosotros somos los responsables de donde participan, si vemos que el entrenador no es competente que no juegue con él; si el equipo juega con agresividad y no respeta los lineamientos del baloncesto, que no juegue en él; si las condiciones de la escuela o la cancha no son las optimas o no cuenta con servicios de primeros auxilios, que no juegue.
¿Quién es la autoridad competente de vigilar este tipo de eventos escolares?, no hay, son las propias escuelas las responsables por. Hay torneos vigilados y organizados por CODESON y CONADE, y cuentan con todos los protocolos de emergencia, pero ¿y los demás? Hay cientos de ligas improvisadas que operan fuera de radar y no se acercan a las autoridades competentes como ADEMEBA para poder capacitarse ante alguna problemática en la cancha.
Si de responsabilidades hablamos, sólo nosotros somos los encargados de nuestros hijos y muchas veces pensamos que por ser colegios de “prestigio” van a estar a salvo, y no, la realidad es otra.
Hay que ser claros necesitamos niños con formación en un deporte sano, familiar, seguro, empático, donde el calor del juego termine en carnes asadas y no en dramas ni en procedimientos legales. Pero sí necesitamos que las escuelas sean responsables y que la prioridad sea el alumno.
En el caso de los equipos deportivos, si ya se conoce que un equipo es problemático y tiene malas referencias de cómo juega la defensa y la ofensiva, los responsables de cada acto flagrante son los entrenadores. Porque si se sabe que un equipo es vetado por malas acciones en varias copas o colegios, hay camaraderías entre entrenadores. Pero el entrenador debe estar consciente a qué tipo de contacto van a exponerse sus jugadores.
Los accidentes pasan, si hay un equipo “problema” hay que valorar la seguridad del jugador y pensar en el trabajo del entrenador. A veces no vale la pena competir.
Hay que mantener jerarquías en la organización, no debe haber un árbitro inexperimentado con jóvenes de 17 años, donde la euforia, la adrenalina o la inexperiencia en el baloncesto sea poca o nula. Toda acción tiene riesgos y acciones que se pueden evitar
Ante una situación de un accidente que debe hacerse:
- Atender al deportista afectado
- No llegar de forma violenta con los jugadores
- Atender el caso inmediatamente y para eso se crea un control de equipo que debe contar con la experiencia necesaria. Las escuelas necesitan contratar entrenadores con conocimiento que puedan evitar estos accidentes porque ante esos incidentes, queda manchado el jugador, también quedan manchados todos: el equipo, el colegio y entrador.
La comunidad del deporte debe velar por la integridad de los jugadores promoviendo una competencia sana y acercándose a los especialistas. Hay que tener “jueces” especializados en el control del juego, con la aplicación de las reglas del baloncesto. El llamado es a las instituciones educativas a que se acerquen a los profesionistas para evitar riesgos por más mínimos que sean, deben buscar el aval de instituciones, asociaciones o federaciones deportivas
El colegio es el responsable de este tipo de casos.



