Como amigo, paisano y un hombre inolvidable, así fue recordado el gobernador de Sonora, Samuel Ocaña. Aquel médico que alguna vez sacó a un joven de su tumba para practicarle una autopsia en Navojoa (siendo presidente municipal) y que incluso llevó a policías a prisión. Esa vocación ante el dolor ajeno marcó su manera de gobernar.
Samuel Ocaña desafió al poder sin tapujos. Incluso contaron que recurrió a algunas mentirillas piadosas frente a José López Portillo para gestionar recursos que le permitieran construir nueve presas en Sonora. Durante su administración impulsó más de 90 programas e instituciones para el estado.
Entre sus principales legados destacan los murales del Palacio de Gobierno, el Centro Ecológico, el Sistema Estatal de Archivos Históricos, la Banda Sinfónica del Estado, Radio Sonora, la restauración de la Antigua Penitenciaría, el Instituto Sonorense de Cultura y la Sociedad Sonorense de Historia.
“Una biografía libre” lleva ese nombre porque, como explicó su autor, fue escrita con absoluta libertad; porque de haberse pedido permiso, muchas historias simplemente no habrían sido contadas en esta biografía, dijo el historiador Ignacio Lagarda.
La presentación del libro estuvo a cargo de los periodistas Ruiz Quirrín y Armida Bernal, quienes compartieron anécdotas y reflexiones ante más de 400 asistentes reunidos en la Casa de la Cultura.
Fue un evento donde volvió a sentirse la esencia de aquel hombre de sonrisa pícara que muchos todavía consideran el mejor gobernador que ha tenido Sonora.
Entre familiares, amigos, algunos colaboradores, periodistas y funcionarios del actual gabinete de Alfonso Durazo, se desarrolló una noche cargada de memoria política y nostalgia sonorense.
Ignacio “Nachito” Lagarda (como lo llamaba Samuel Ocaña) intachable historiador sonorense y cronista de Hermosillo, estuvo acompañado por Juan Manuel Puebla y José Almada Bay, quienes conocieron de cerca al exgobernador y compartieron historias poco conocidas.
Entre las anécdotas de Samuel Ocaña que destacó la periodista Armida Bernal, fueron desde sus días detectivescos hasta sus recorridos por Hermosillo en su “bochito”, sin escoltas ni protocolos. Armida Bernal recordó varias de esas escenas cotidianas en aquel Sonora donde la prensa era muy limitada y contó con la dicha de pertenecer. Mientras que Ruiz Quirrín evocó aquellas entrevistas banqueteras que Ocaña concedía sin la faramalla política que hoy caracteriza a muchos.
Paulina Ocaña, su nieta, lo recordó como un hombre sencillo, que no vivía en soledad, al contrario, siempre acompañado de sus libros: “Un libro es entablar una conversación directa con su autor”, solía decir.
Finalmente, Ignacio Lagarda reiteró que esta obra está dirigida especialmente a las nuevas generaciones que desean dedicarse a la política: una invitación a ejercer el poder con humildad, sencillez y verdadera vocación de servicio.
Samuel Ocaña siempre comentó que la visión del poder debería ser siempre la misma: servir al pueblo.
“Samuel Ocaña, una biografía libre”
Más de 400 personas acudieron a la presentación de “Una biografía libre”, obra del historiador Ignacio Lagarda que revive el lado más humano, político y cercano del exgobernador Samuel Ocaña.
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