Ciudad de México.— Olga Sánchez Cordero confirmó que dejará el servicio público al concluir su gestión como diputada federal de Morena y, al hacer un balance de su trayectoria política, reconoció que mantiene diferencias con algunas de las decisiones y reformas impulsadas durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum.
La ministra en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación señaló que el 31 de agosto del próximo año concluirá su etapa como legisladora y con ello cerrará un recorrido que la llevó por los tres poderes de la Unión.
Sánchez Cordero fue ministra de la Suprema Corte, secretaria de Gobernación, senadora y actualmente diputada federal, posiciones desde las cuales participó en distintas etapas de la vida pública del país.
En entrevista, sostuvo que la llamada Cuarta Transformación “perdió el ritmo y el modo”, al considerar que algunas de las decisiones tomadas en los últimos años se alejaron de la forma en que, desde su perspectiva, debieron construirse las reformas.
Sánchez Cordero cuestiona la reforma judicial
Entre los temas que generaron diferencias está la reforma judicial.
La legisladora recordó que desde su posición como diputada federal presentó reservas y modificaciones al proyecto, aunque aseguró que sus propuestas no fueron tomadas en cuenta.
Incluso recordó la respuesta que, según relató, recibió del entonces coordinador parlamentario de Morena, Ricardo Monreal:
“No se le cambia ni una coma”.
Para Sánchez Cordero, uno de los principales problemas de la reforma fue el proceso para seleccionar a quienes ocuparían cargos dentro del Poder Judicial.
A su juicio, el diseño debió garantizar que los candidatos fueran personas con experiencia judicial y que los puestos de jueces y magistrados quedaran en manos de perfiles con amplia preparación.
“Y no fue así”, sostuvo.
La exministra también recordó que en su momento pidió a López Obrador no llevar a cabo la revocación de mandato durante la elección intermedia.
También cuestiona la reforma electoral
Sánchez Cordero también expresó desacuerdo con la reforma electoral que contempla la posibilidad de anular elecciones por injerencia extranjera.
Su preocupación, explicó, está relacionada con la falta de precisión sobre las circunstancias en las que podría aplicarse una medida de ese alcance.
Consideró que la norma no establece con suficiente claridad las hipótesis, dimensiones y alcances que deberían tomarse en cuenta.
“Es una norma que te da para cualquier interpretación de cualquier persona y de cualquier político”, advirtió.
“No hay votos diferenciados”
La ministra en retiro también lanzó una crítica al funcionamiento actual del Poder Legislativo.
Afirmó que en el Congreso existe poco espacio para escuchar argumentos distintos y cuestionó que las decisiones parlamentarias terminen siguiendo líneas previamente establecidas.
“No se escucha”, señaló.
De acuerdo con Sánchez Cordero, actualmente no existe suficiente debate basado en argumentos y las votaciones suelen realizarse de manera conjunta.
“No hay votos diferenciados, solo hay línea parlamentaria”, afirmó, al señalar que esta dinámica se presenta tanto en Morena como en otros partidos políticos.
¿Qué recomendó a la oposición?
Respecto a los partidos de oposición, Sánchez Cordero consideró que necesitan mayor organización y legitimidad para poder competir políticamente.
Sin embargo, también hizo una advertencia: la oposición no puede cuestionar determinadas prácticas cuando anteriormente las aplicó desde el poder.
Su mensaje llega mientras se perfila para cerrar una trayectoria política poco común, al haber ocupado posiciones relevantes en los tres poderes de la Unión.
Después de décadas en el servicio público, Olga Sánchez Cordero prepara así su salida de la política partidista y deja sobre la mesa una valoración crítica sobre el rumbo que tomó la Cuarta Transformación.



