El clima del planeta está cambiando y los expertos ya hablan de un fenómeno que podría marcar los próximos años: el llamado “Niño Godzilla”.
El aumento de las temperaturas globales ha provocado que los eventos climáticos sean cada vez más intensos. Veranos más calurosos, inviernos más duros y huracanes más agresivos forman parte de un escenario que, según especialistas, seguirá empeorando.
En este contexto, científicos advierten sobre el posible regreso de un evento extremo del fenómeno conocido como El Niño, pero con una intensidad fuera de lo común.
De acuerdo con la investigadora María Luisa Machain Castillo, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, hace una década ocurrió un episodio extraordinario que elevó la temperatura del océano más de 2.5 grados por encima del promedio. A ese evento se le comenzó a llamar “Niño Godzilla”.
El nombre no es casual. Se trata de una anomalía enorme en el océano Pacífico, donde el agua alcanza temperaturas inusuales en una extensión masiva. Además de su tamaño, su impacto puede ser devastador, con efectos que se sienten en distintas partes del mundo al mismo tiempo.
A diferencia de un fenómeno de El Niño tradicional, que suele traer lluvias moderadas o cambios leves en el clima, esta versión extrema puede alterar la circulación atmosférica global, provocando eventos severos en varios continentes.
Ya hubo antecedentes. Entre 1997 y 1998 ocurrió un evento similar, aunque no recibió ese nombre. Sin embargo, el episodio de 2015-2016 fue tan intenso que marcó un antes y un después en la forma de entender estos fenómenos.
En México, por ejemplo, durante ese periodo se detectaron cambios inusuales en el ecosistema marino. Frente a Mazatlán aparecieron especies que no son comunes en la región, lo que evidenció el impacto del calentamiento del océano.
Ahora, especialistas advierten que algo similar podría ocurrir nuevamente. En Chile, meteorólogos señalan que los efectos podrían comenzar a sentirse desde mediados de 2026, con lluvias intensas en cortos periodos, fuertes vientos y cambios bruscos de temperatura durante el invierno y la primavera.
Pero el impacto no sería exclusivo de Sudamérica.
En países como Perú y Ecuador, podrían registrarse inundaciones y deslaves. En Australia e Indonesia, el escenario sería opuesto, con sequías prolongadas e incendios forestales. En Norteamérica, los inviernos podrían volverse más húmedos en el sur y más cálidos en el norte.
Además, los océanos enfrentarían un riesgo importante: el blanqueamiento masivo de corales debido al aumento de la temperatura del agua.
Aunque aún no se puede confirmar con exactitud la magnitud del fenómeno, los especialistas coinciden en algo: el cambio climático está intensificando estos eventos y sus consecuencias cada vez son más visibles.



