La capital sonorense fue reconocida como Ganadora Nacional del Desafío de Ciudades (One Planet City Challenge, OPCC) 2025-2026, iniciativa de WWF que evalúa el trabajo de ciudades de distintos países para reducir emisiones, fortalecer su capacidad de adaptación y avanzar hacia modelos urbanos más sostenibles.
El reconocimiento llega por segundo año consecutivo para Hermosillo, luego de que la ciudad fuera evaluada por sus metas, estrategias, avances y capacidad para llevar sus compromisos climáticos a la práctica.
¿Por qué volvió a ganar Hermosillo?
De acuerdo con la evaluación de WWF, Hermosillo destacó por cuatro aspectos: visión estratégica, ambición, capacidad de implementación y resultados.
La continuidad del reconocimiento también fue tomada en cuenta, ya que mantener una agenda climática durante varios años representa uno de los retos para las ciudades que buscan reducir su impacto ambiental y prepararse ante los efectos del cambio climático.
“Estamos muy orgullosos de recibir por segundo año consecutivo este premio para nuestra ciudad; en esta administración estamos comprometidos con el medio ambiente y mantenemos una política a favor de la energía renovable”, expresó el presidente municipal de Hermosillo, Antonio Astiazarán Gutiérrez.
WWF evaluó más que proyectos aislados
El reconocimiento no se concentró únicamente en una obra o programa específico.
Ninel Escobar, directora de Cambio Climático y Energía de WWF México, explicó que la evaluación tomó en cuenta una visión de ciudad en la que la sostenibilidad y la acción climática forman parte de las decisiones públicas.
De acuerdo con la organización, este enfoque ha permitido fortalecer capacidades institucionales y dar continuidad a una agenda climática de largo plazo.
La ciudad destacó por la integración de la acción climática en su gestión municipal y por la consistencia de las estrategias planteadas para avanzar hacia un modelo urbano con mayor capacidad de respuesta ante los efectos del cambio climático.
Los planes con los que Hermosillo busca reducir su impacto ambiental
Uno de los instrumentos mencionados es el Programa de Acción Climática Municipal (PACMUN), que contempla 25 medidas de mitigación y 30 de adaptación, con metas proyectadas hacia 2030 y 2050.
También está la Estrategia Municipal de Transición Energética 2024-2030, “Hermosillo, Ciudad Solar”, que plantea acciones relacionadas con energía renovable e incorpora aspectos de género y justicia energética.
A esto se suma el Plan de Acción para Edificaciones Neto Cero y Resilientes (PAENCRH), además de la actualización del Reglamento de Ecología y Protección al Ambiente.
Estos instrumentos forman parte de la política municipal con la que Hermosillo busca avanzar en materia ambiental y energética.
Reforestación y espacios verdes también forman parte de la estrategia
La agenda ambiental municipal también contempla programas de reforestación con especies nativas mediante el presupuesto participativo CRECES.
A estas acciones se suma el reconocimiento internacional Tree Cities of the World, otorgado por la FAO y Arbor Day Foundation, que Hermosillo recibió por segundo año consecutivo.
La distinción reconoce a ciudades que desarrollan programas y políticas relacionadas con el arbolado urbano y la gestión de sus espacios verdes.
¿Qué es el Desafío de Ciudades de WWF?
El One Planet City Challenge es una iniciativa internacional impulsada por WWF que busca promover acciones climáticas en las ciudades.
A través de la evaluación de los compromisos y avances de gobiernos locales, el programa identifica ciudades que están desarrollando estrategias para enfrentar el cambio climático y avanzar hacia un desarrollo más sostenible.
En el caso de Hermosillo, el reconocimiento correspondiente al periodo 2025-2026 coloca nuevamente a la capital sonorense como ganadora nacional.
Hermosillo busca consolidar su modelo de “Ciudad Solar”
El reconocimiento también pone atención sobre una de las principales apuestas ambientales del municipio: aumentar el uso de energías renovables y avanzar en la transición energética.
La estrategia “Hermosillo, Ciudad Solar” forma parte de este esfuerzo y plantea una ruta de trabajo para el periodo 2024-2030.
La intención es que las políticas de energía, infraestructura, edificios, áreas verdes y adaptación al cambio climático no funcionen de manera aislada, sino que formen parte de una misma agenda municipal.
Un reconocimiento que pone a Hermosillo bajo la mirada nacional
Con este segundo reconocimiento consecutivo, Hermosillo vuelve a aparecer como una de las ciudades mexicanas que están siendo observadas por sus políticas de acción climática.
Ahora el reto estará en que los planes y compromisos se traduzcan en resultados que puedan ser percibidos por los habitantes: mejores espacios urbanos, mayor eficiencia energética, más áreas verdes, infraestructura preparada para condiciones climáticas extremas y una reducción progresiva del impacto ambiental de la ciudad.
El reconocimiento de WWF representa una distinción para Hermosillo, pero también coloca sobre la mesa una pregunta para los próximos años:
¿Cómo se reflejarán estas políticas climáticas en la vida diaria de quienes viven en la capital sonorense?
¿Qué tiene que ver el Acuerdo de París?
El Desafío de Ciudades está relacionado con los objetivos internacionales establecidos para enfrentar el cambio climático.
El Acuerdo de París, adoptado en 2015, busca mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 grados Celsius respecto de los niveles preindustriales y realizar esfuerzos para limitarlo a 1.5 grados.
Para alcanzar esos objetivos se requiere la participación de gobiernos nacionales, estatales y locales.
En ese contexto, las ciudades tienen un papel importante debido a su consumo de energía, movilidad, crecimiento urbano, generación de residuos y uso del suelo.
Por ello, programas como el Desafío de Ciudades buscan impulsar que los gobiernos locales pasen de los compromisos generales a planes concretos con metas y mecanismos de seguimiento.
Hermosillo ya tiene nuevamente el reconocimiento de WWF. El siguiente reto será demostrar que esa política climática puede traducirse en cambios que los ciudadanos puedan ver y medir.



