La tragedia que golpeó a Venezuela la semana pasada sigue creciendo. El gobierno informó este viernes que la cifra de fallecidos por los dos terremotos que sacudieron el norte del país subió a 2,645 personas, mientras que los heridos ya suman 12,666 y al menos 15,050 personas se quedaron sin vivienda.
El nuevo balance fue difundido por el Ministerio de Comunicación y compartido por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, a través de un gráfico publicado en su cuenta de Telegram. En ese mismo reporte también se informó que 6,462 personas han sido rescatadas con vida desde que ocurrió el doble sismo que dejó a La Guaira como la zona más golpeada.
La actualización llega en medio de una escena que todavía mezcla angustia, duelo y desesperación. Nueve días después del sacudón, muchas familias ya no esperan encontrar con vida a sus seres queridos, pero sí exigen algo igual de urgente: recuperar los cuerpos y despedirlos con dignidad.
La Guaira, entre escombros, duelo y reclamos
En La Guaira, una de las zonas más devastadas por los terremotos, familiares de personas atrapadas entre edificios colapsados pidieron este viernes que se aceleren las labores para sacar los cuerpos de entre los escombros. El reclamo no es menor: mientras los equipos de rescate empiezan a cerrar la búsqueda de sobrevivientes, decenas de familias siguen sin tener una respuesta clara sobre el paradero de sus familiares.
En el sector de Caraballeda, frente a uno de los edificios derrumbados, la tensión se disparó entre rescatistas y personas que siguen esperando noticias. Un rescatista dijo haber escuchado durante la madrugada gritos provenientes del interior de la estructura, lo que reavivó la esperanza de algunos y provocó discusiones entre quienes creen que todavía hay alguien con vida y quienes solo piden recuperar a sus muertos lo antes posible.
“Hasta que yo no recupere los cuerpos, yo no voy a estar tranquilo”, dijo José Francisco Liendo, un hombre que tiene a su padre y a su hermana sepultados bajo las ruinas de ese edificio, según reportes de agencias internacionales. Su petición resume el sentir de muchas familias: que los restos de sus seres queridos no sean retirados sin identificación ni respeto, en medio del colapso que vive la zona.
Qué se sabe del balance oficial en Venezuela
De acuerdo con el reporte más reciente, además de los 2,645 fallecidos y los 12,666 heridos, el gobierno venezolano contabiliza 15,050 personas sin vivienda y miles de familias afectadas por los sismos. También se reportan miles de edificaciones dañadas en la franja norte del país, especialmente en La Guaira y zonas cercanas a Caracas.
Hasta ahora, el gobierno no ha ofrecido una cifra oficial de desaparecidos. Sin embargo, organismos internacionales han advertido que el número de personas cuyo paradero sigue sin conocerse podría ser mucho mayor. En paralelo, la ayuda humanitaria y las labores forenses avanzan entre una presión creciente por el tamaño de la emergencia y por la necesidad de identificar a las víctimas.
El debate por la respuesta del gobierno
La reacción oficial ante la tragedia también ha estado bajo fuego. En las zonas afectadas, vecinos y familiares han denunciado que durante las primeras horas tras el terremoto fueron ellos mismos, junto con voluntarios, quienes comenzaron a remover escombros y a buscar sobrevivientes antes de la llegada de brigadas formales.
Desde el gobierno, Delcy Rodríguez ha defendido la actuación de las autoridades y ha insistido en que se mantuvo la esperanza de encontrar personas con vida incluso varios días después del sismo. Aun así, el malestar sigue creciendo en comunidades golpeadas por la pérdida, la falta de vivienda y la lentitud con la que avanzan algunas tareas de rescate y recuperación.
Una herida abierta en el norte de Venezuela
Con las brigadas entrando en una nueva etapa de la emergencia, la tragedia en Venezuela empieza a moverse del rescate al duelo masivo. Lo que viene ahora no solo es la recuperación de cuerpos y la atención a miles de heridos y damnificados, sino también una larga reconstrucción para familias que lo perdieron todo en cuestión de segundos.
Mientras el país sigue contando muertos, en La Guaira y Caracas la pregunta dejó de ser cuántos sobrevivientes quedan bajo los escombros. Para muchas familias, ahora la urgencia es otra: encontrar a los suyos, cerrar una espera insoportable y empezar a despedirse.



