El precio de la gasolina en México podría enfrentar un nuevo golpe… y el origen está muy lejos del país.
En el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el suministro energético mundial, la tensión ha escalado en las últimas semanas. El tránsito de buques petroleros se ha reducido entre 70% y 90%, lo que ya comienza a generar preocupación en las principales economías del mundo.
Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón emitieron un comunicado conjunto en el que advierten sobre la gravedad de la situación y dejan abierta la posibilidad de actuar para garantizar la seguridad marítima en la zona. Aunque por ahora no hay una intervención directa, el mensaje marca un cambio: el problema ya no se está ignorando.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y por ahí circula cerca del 20% del petróleo global. Cualquier interrupción tiene efectos inmediatos en los mercados internacionales.
En este caso, la caída en el tránsito está relacionada con acciones atribuidas a Irán, que incluyen ataques a buques comerciales, bombardeos a instalaciones energéticas, uso de drones y la colocación de minas marinas.
Aunque México no depende directamente de ese paso para abastecerse, sí resiente cualquier cambio en los precios internacionales del petróleo. Y ahí es donde está el verdadero impacto.
Si la crisis se mantiene, el costo del crudo podría elevarse significativamente. El Banco Central Europeo ya advirtió que el barril podría alcanzar los 145 dólares, un nivel que inevitablemente presionaría los precios de gasolina y diésel en el país.
Esto no solo afectaría a quienes cargan combustible. También tendría un efecto en cadena: transporte más caro, aumento en productos básicos y presión sobre la inflación.
Por ahora, los países europeos y Japón aseguran que su respuesta se mantiene en el terreno diplomático. Sin embargo, no descartan medidas más firmes, como el acompañamiento de buques civiles para garantizar su paso.
El cambio de postura es relevante. Hace apenas unos días, varias de estas naciones descartaban cualquier tipo de participación en la zona.
Mientras tanto, el impacto global ya se empieza a sentir: interrupciones en cadenas de suministro, aumento en costos logísticos y riesgos para el crecimiento económico.
La prioridad internacional es evitar que la situación escale, restablecer la navegación y mantener el flujo energético. Pero si el bloqueo se prolonga, el efecto podría llegar más pronto de lo esperado… directamente al bolsillo de los mexicanos.



