Estados Unidos autorizó de manera temporal la venta de petróleo ruso que actualmente se encuentra en buques en altamar, en medio de una creciente presión sobre los mercados energéticos tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El Departamento del Tesoro informó que emitió una licencia especial que permitirá comercializar crudo ruso y productos petrolíferos que hayan sido cargados en embarcaciones antes de las 12:01 de la madrugada del 12 de marzo, autorización que permanecerá vigente hasta el próximo 11 de abril.
La decisión se produce en un contexto de fuerte volatilidad en los precios del petróleo a nivel mundial, derivado de la escalada del conflicto en Medio Oriente y de los riesgos para el transporte energético global.
La semana pasada, Washington ya había dado un paso similar al permitir de forma temporal que petróleo ruso que permanecía varado en el mar pudiera venderse a India.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, explicó que esta nueva autorización busca “ampliar el alcance global de la oferta existente de crudo” y contribuir a estabilizar los mercados energéticos internacionales.
Sin embargo, el funcionario subrayó que se trata de una medida limitada y de corto plazo, diseñada para evitar impactos inmediatos en el suministro sin generar beneficios financieros significativos para el gobierno ruso.
De acuerdo con Bessent, la mayor parte de los ingresos energéticos de Rusia proviene de impuestos aplicados en el punto de extracción, por lo que esta autorización no representaría una ganancia sustancial para Moscú.
La decisión ocurre mientras la guerra en Medio Oriente continúa alterando los sectores energéticos y de transporte globales.
Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. El conflicto en la región ha provocado que cientos de buques permanezcan varados o enfrenten retrasos en su tránsito.
Los analistas advierten que cualquier interrupción prolongada en este paso marítimo podría generar un aumento aún mayor en los precios del petróleo y afectar las cadenas de suministro energético a nivel global.



