Desde hace tiempo corrían los rumores de que el gobernador Alfonso Durazo colabora en un programa de protección de Estados Unidos conocido como libertad condicional por beneficio público significativo. Que su visa le fue removida hace un año y que desde entonces cruza la frontera para ser atendido por una condición de salud como parte de este programa también era un secreto a voces.
El LA Times, periódico de gran relevancia en California, publicó un artículo del combativo y asertivo Steve Fischer que, sin ligerezas, afirma lo que los chismes de pasillo ya decían en la grilla nacional. Otro de los señalados es el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal. ¡Sorprende a alguien! ¡Ja! Tanto se habló de la lista negra de los estadounidenses y muchos no se la creyeron. Hasta la presidenta advirtió el domingo, en su acto masivo partidista: “vienen por más”.
La respuesta de los voceros de ambos gobernadores ha sido negarlo todo. ¿Qué parte del artículo niegan? Esa es mi genuina duda. ¿Durazo niega que está bajo investigación de las agencias federales estadounidenses o niega que colabora con sus agencias de seguridad? Si tiene visa, pues que la enseñe. Tan fácil sería desacreditar a Fischer.
¿Villarreal niega que coordinó la campaña a la gubernatura de Rocha Moya o que Tamaulipas es el paraíso del huachicol fiscal (contrabando de combustible, para que no se enoje la izquierda nacionalista representada por Noroña)? Que alguien me explique qué parte del artículo de Fischer y del LA Times no es creíble.
Lo novedoso de estas afirmaciones, si resultan ciertas, es que el doctor Alfonso Durazo Montaño se convertiría en el funcionario civil de más alto rango ligado al obradorismo bajo investigación de los gringos. Fue secretario de Seguridad con Andrés Manuel; debe ser la ficha más valiosa que pueden tener los americanos para desglosar el modus operandi del crimen organizado durante el sexenio más violento de la historia.
El gober es oro puro para los fastidiosos vecinos del norte porque, además, preside el Consejo Nacional de Morena. Hay paisanos que ya lo defienden a capa y espada, pero mi respetado gobernador es audaz y escurridizo; sabe más de lo que aparenta. ¡Es discreto! En esa discreción nunca sabremos si sí colabora con los vecinos del norte o si ya lo tienen contra la espada y la pared. No dará ninguna respuesta clara y eso nos mantendrá a los sonorenses intrigados.
Pero yo les pregunto seriamente: ¿a alguien le parece extraño que estos dos gobernadores sean señalados? Aunque no son de la misma harina del costal, sus trayectorias, sobre todo la de aquel que pasó por la Secretaría de Seguridad, nos hacen pensar que el LA Times no está tan equivocado.



