La crisis de personas desaparecidas en México llegó hasta el Vaticano. La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) entregó al papa León XIV el libro Un nombre, mil voces, una publicación que reúne rostros, nombres e historias de personas cuyo paradero sigue sin conocerse, así como testimonios de familiares que no han dejado de buscarlas.
La entrega estuvo a cargo de monseñor Ramón Castro Castro, presidente de la CEM, quien presentó la obra al pontífice durante un encuentro en la Santa Sede. El Episcopado dio a conocer el hecho el viernes 9 de octubre.
El libro, de más de 200 páginas, busca poner rostro a una problemática que afecta a miles de familias mexicanas y recordar que detrás de cada desaparición hay una persona, una historia y seres queridos que siguen esperando respuestas.
“Un nombre, mil voces”: el libro que llegó al Vaticano
La publicación reúne fotografías, nombres e historias de personas desaparecidas en México, además de recuerdos y testimonios compartidos por familiares y colectivos de búsqueda.
De acuerdo con el mensaje difundido por el Episcopado Mexicano, las páginas del libro muestran a quienes siguen haciendo falta en sus hogares y mantienen presente la memoria de las familias que continúan buscándolos.
La iniciativa se desarrolló en coordinación con el Diálogo Nacional por la Paz, un esfuerzo impulsado por la Iglesia católica y organizaciones participantes para promover respuestas ante la violencia que vive el país.
La CEM agradeció a las familias y colectivos que compartieron sus historias para hacer posible la publicación. La intención es evitar que las personas desaparecidas queden reducidas a una cifra y mantener vigente la exigencia de verdad y justicia.
Más de 132 mil personas desaparecidas en México
La entrega del libro ocurre en medio de una crisis que mantiene a miles de familias en la búsqueda de sus seres queridos. En su comunicación sobre la publicación, el Episcopado señaló que más de 132 mil personas permanecen desaparecidas en el país.
La cifra refleja la dimensión del problema, aunque detrás de cada registro existen circunstancias particulares y familias que enfrentan la incertidumbre de no saber dónde están sus seres queridos.
Para quienes buscan, la ausencia no termina con el paso del tiempo. La falta de información sobre el paradero de una persona mantiene abiertas preguntas y demandas de respuestas a las autoridades responsables de investigar los casos.
Por ello, la visibilización de los nombres, rostros e historias representa también un esfuerzo por mantener presentes a las víctimas y acompañar a quienes siguen buscando.
La Iglesia pide no apartar la mirada de las familias
Con la entrega de Un nombre, mil voces, el Episcopado Mexicano llevó el tema de las desapariciones al ámbito internacional y reiteró la importancia de escuchar a las víctimas y a sus familias.
La institución religiosa y el Diálogo Nacional por la Paz han insistido en la necesidad de mantener la atención sobre esta problemática, así como en las exigencias de verdad, justicia y combate a la impunidad.
El libro no sustituye las investigaciones ni las labores de búsqueda que corresponden a las autoridades, pero busca contribuir a que las historias de las personas desaparecidas permanezcan visibles.
La entrega al papa León XIV deja un mensaje: detrás de cada nombre hay una vida y una familia que sigue esperando respuestas.
Mientras continúan las búsquedas, las familias reclaman que sus casos no sean olvidados y que cada persona desaparecida tenga una respuesta sobre su paradero.



