HERMOSILLO.– Después de años de recorrer desiertos, carreteras y rancherías, Cecilia Patricia Flores Armenta, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, finalmente recibió los restos de su hijo Marco Antonio.
El joven había sido reportado como desaparecido el 4 de mayo de 2019 en Bahía de Kino. Fue hasta el pasado 24 de marzo cuando, durante una jornada de búsqueda, se localizaron restos humanos en una ranchería ubicada sobre la carretera 26, al norte del Ejido Salvador Alvarado.
El acceso al lugar se realizó mediante una orden de cateo autorizada por un Juez de Control. Posteriormente, el Laboratorio de Genética Forense de la Fiscalía confirmó la identidad.
Este día, a las afueras del Servicio Médico Forense, Ceci Flores habló con la voz entrecortada, pero firme.
“Todos los humanos merecen ser buscados para volver a casa”, expresó.
Lejos de detenerse, dejó claro que su lucha continúa. Ahora viajará a Sinaloa para seguir buscando a otro de sus hijos, Alejandro Guadalupe Islas Flores, desaparecido en Los Mochis.
Durante su mensaje, también lanzó críticas hacia las autoridades y la sociedad.
“Nadie merece desaparecer, incluso quienes andan en malos pasos”, dijo, al cuestionar la falta de justicia y la indiferencia en muchos casos.
Flores aseguró que en Sonora existen miles de personas desaparecidas, pero muy pocas madres participan activamente en su búsqueda. Señaló que el colectivo ha localizado a más de 5 mil personas, entre ellas con vida y sin vida, en los últimos años.
Además, denunció que durante las jornadas enfrentan riesgos constantes, incluyendo la presencia de hombres armados que buscan intimidarlas.
Finalmente, los restos de Marco Antonio fueron entregados para darle una despedida digna, cerrando un capítulo doloroso, pero no la lucha de una madre que aún busca respuestas.



