El derrame de hidrosulfuro de sodio registrado tras el descarrilamiento de un tren de carga en Naco, Sonora, ya no preocupa únicamente por sus efectos dentro del estado. Especialistas advierten que la contaminación podría extenderse hacia la cuenca del río San Pedro, un afluente que cruza la frontera y desemboca en Arizona, Estados Unidos.
La advertencia fue realizada por el hidrólogo Agustín Robles Morúa, investigador del Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), quien explicó que las lluvias registradas después del accidente facilitaron el desplazamiento de los contaminantes por un arroyo que forma parte de la cuenca alta del río.
Las lluvias complicaron la emergencia
El accidente ocurrió la noche del 25 de julio, cuando varios vagones de un tren operado por Ferromex descarrilaron cerca de Naco.
De acuerdo con información de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), el accidente provocó el derrame de aproximadamente 70 mil 300 litros de hidrosulfuro de sodio, además de concentrado de cobre.
Mientras el material mineral ya fue retirado, la contención del compuesto químico ha resultado más compleja debido a que las lluvias dañaron parte de las obras de contención instaladas para evitar su dispersión.
Según Profepa, algunos diques colapsaron, permitiendo que el contaminante avanzara por el cauce natural del arroyo.
Autoridades de México y Estados Unidos mantienen vigilancia
El Departamento de Calidad Ambiental de Arizona (ADEQ) informó que mantiene coordinación con autoridades de ambos países, entre ellas Profepa, la Comisión Internacional de Límites y Aguas y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), para evaluar posibles impactos ambientales.
Hasta el momento, las autoridades estadounidenses señalaron que no existen evaluaciones oficiales que confirmen afectaciones en Arizona, aunque reconocieron que la naturaleza transfronteriza de la cuenca convierte este incidente en un tema de especial seguimiento.
El río San Pedro es uno de los pocos afluentes que fluye desde Sonora hacia Arizona, por lo que cualquier contaminación en su parte alta requiere monitoreo permanente.
Preocupa el impacto en el agua y los ecosistemas
El hidrosulfuro de sodio es utilizado principalmente en procesos industriales y mineros.
Especialistas advierten que al entrar en contacto con el agua puede liberar sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico que representa riesgos para la salud humana y la fauna silvestre.
Además del peligro inmediato por la liberación de gases, existe preocupación por la posible infiltración de los contaminantes hacia los mantos acuíferos.
Robles Morúa explicó que una vez que estas sustancias penetran el subsuelo, pueden desplazarse lentamente durante largos periodos, dificultando las labores de remediación.
El investigador también advirtió que los organismos acuáticos son especialmente vulnerables a este tipo de contaminación.
“Los peces, los microinvertebrados y otras especies presentes en estos arroyos pueden morir prácticamente al entrar en contacto con esta solución”, explicó.
Hay un hombre hospitalizado tras la exposición
Las autoridades sanitarias de Sonora informaron que un hombre de 53 años, habitante del Ejido Cuauhtémoc, permanece hospitalizado en estado crítico después de inhalar gases liberados tras el derrame.
De acuerdo con reportes difundidos por medios locales, el afectado sufrió lesiones pulmonares severas y daño neurológico después de caminar por la zona la mañana siguiente al accidente.
Familiares del paciente han señalado públicamente que no recibieron información oportuna sobre los riesgos derivados del incidente ni sobre posibles medidas preventivas.
Piden transparencia y justicia ambiental
El accidente también reavivó el debate sobre la respuesta institucional frente a emergencias ambientales en Sonora.
Habitantes de Naco y del Ejido Cuauhtémoc, junto con organizaciones ambientalistas, entregaron un documento a las autoridades mexicanas para exigir mayor transparencia durante el proceso de remediación y sanciones para los responsables.
Los ciudadanos recordaron que, doce años después del derrame ocurrido en el río Sonora en 2014, muchas comunidades siguen denunciando afectaciones ambientales y de salud.
Especialistas coincidieron en que la experiencia de aquel desastre obliga a mantener una vigilancia constante y a informar de manera abierta los resultados de los monitoreos que actualmente realizan las autoridades mexicanas y estadounidenses.
Por ahora, las investigaciones continúan y tanto Profepa como las agencias ambientales de Arizona mantienen la evaluación de los posibles efectos sobre el agua, los ecosistemas y las comunidades ubicadas a ambos lados de la frontera.



