Cassandra López fue uno de los actores políticos novedosos en la elección de 2024. Representando a la alianza, fue nombrada regidora del Cabildo en la administración de Antonio Astiazarán. Actualmente lo es. Su liderazgo se fundamentó en una trayectoria respaldada por la defensa de la igualdad de género y el combate a la violencia contra las mujeres. Su papel como regidora —sobre todo como activista ciudadana— le permitió ganar visibilidad en algunos medios de comunicación locales; fue conductora del programa Amiga, Date Cuenta, producido por Proyecto Puente y Vion. Nunca militó en algún partido político, pero su carrera la impulsó la alianza opositora PRI-PAN-PRD en 2024.
Ahora que Acción Nacional anunció su registro de aspirantes, Cassandra tomó la decisión de acompañar al partido blanquiazul para seguir desarrollando su carrera política. Su siguiente aspiración es competir en tierra por alguna diputación local. Su incorporación a las filas de aspirantes del PAN generó una contrarreacción entre priistas, quienes aseguran haberla impulsado. Miembros del PRI Sonora la acusan de traidora y el Comité Estatal del partido pide su renuncia a la regiduría. Con falta de autocrítica, se rasgan las vestiduras en vez de cuestionarse por qué su partido dejó de ser una opción importante para perfiles interesantes como el de Cassandra.
La respuesta es compleja. El nacionalismo revolucionario fue fruto de la creación de dos sonorenses: Obregón y Calles. El partido perdió el rumbo a nivel nacional y en Sonora, cuna de la Revolución. La dirigencia de Alito dividió y depuró a priistas educados en la genuina corriente revolucionaria. Lo que pasa en Sonora es una réplica de lo que sucede en otros estados: dirigentes que obedecen a Moreno y reducen la militancia a un grupo de seguidores de su presidente de partido. Contra las cuerdas, Alito pide unidad y apertura a la ciudadanía; el problema es que por más de cinco años ha hecho lo contrario.
El PAN puede convertirse en la única alternativa ciudadana. Desde sus orígenes incorporó perfiles no partidistas y sin afiliación a contiendas electorales; en Sonora fue notorio. De hecho, Vicente Fox es fruto de esa apertura.
La joven regidora está en todo su derecho de sentirse mejor representada por Acción Nacional. Los primeros traidores fueron los seguidores de Alito Moreno que le dieron la espalda a sus principios fundacionales; el partido pasó de ser el PRI del Sufragio Efectivo, No Reelección, al sufragio no efectivo de reelección permanente.
El PRI Sonora la pasará mal en 2027, mientras que —esperamos— Cassandra siga trabajando por su causa de la igualdad de género desde una institución política más abierta y receptiva, que siempre ha impulsado buenos perfiles. López tiene que entender que el tema que abandera es de crucial importancia en un estado con altos índices de violencia intrafamiliar y fuertes cargas machistas. La regidora estará en medio de las críticas, pero le servirá para demostrar su determinación y carácter y, con ello, evidenciar que su trabajo es fundamental, desde cualquier trinchera, para las y los hermosillenses.



