Hernán Bermúdez fue condenado a prisión tras ser reconocido como líder de una célula delictiva en Tabasco llamada La Barredora, ligada al Cártel Jalisco Nueva Generación. El exsecretario de Seguridad del estado ejerció el cargo bajo el mandato del entonces gobernador Adán Augusto López.
La polémica para el actual senador se encendió cuando comenzaron los cuestionamientos sobre sus presuntos nexos con Bermúdez. La narrativa de que altos funcionarios públicos mexicanos mantienen vínculos con el crimen organizado ha crecido durante el mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum, en buena medida por las presiones y declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Adán Augusto es reconocido por su cercanía con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien en diversas ocasiones se ha referido a él como un hermano. Esa relación, sumada a los señalamientos recientes, ha encendido alertas y alimentado sospechas sobre una posible cercanía entre actores del gobierno federal y grupos criminales.
Adán Augusto negó cualquier relación delictiva con Bermúdez y aseguró que desconocía sus actividades criminales.
El escándalo volvió a tomar fuerza después de que se hicieran públicos los gastos de su precampaña presidencial. Entre sus financiadores aparece el empresario Fernando Paniagua Garduño, socio en la empresa Inmobiliaria y Constructora Samaria de Humberto Bermúdez, hermano del criminal condenado Hernán Bermúdez.
Los registros muestran que Paniagua aportó 189 mil pesos destinados a nueve asambleas municipales y mitines políticos de Adán Augusto López.
La relación del exgobernador de Tabasco con el empresario Paniagua fue cercana durante su administración. López lo nombró director de la Junta Estatal de Caminos (JEC), mientras que en el mismo gabinete Hernán Bermúdez ocupaba la titularidad de la Secretaría de Seguridad Pública y Ciudadana.
Estos documentos fueron dados a conocer por el Instituto Nacional Electoral tras una solicitud ciudadana.
El caso vuelve a poner bajo la lupa la relación entre López y Bermúdez, lo que ha desatado especulaciones sobre posibles vínculos o colaboraciones en otras actividades ilícitas.
Adán Augusto es considerado uno de los operadores políticos más influyentes de Morena. Su ascenso ocurrió de la mano de la presidencia de López Obrador: llegó a ocupar la Secretaría de Gobernación y hoy figura como una pieza clave en la estrategia política rumbo a las elecciones de 2027.



