Ernesto Gándara debería poner atención a las señales que le están mandando. Después de toda una carrera política construida con el respaldo de los partidos que lo llevaron a ocupar cargos y candidaturas, ahora pretende encontrar acomodo en Movimiento Ciudadano. El problema es la falta de congruencia que muchos le cuestionan. Y, por lo visto, tampoco entusiasma su llegada a MC. La última encuesta de Parámetro Investigación revela que el 36.7% de los sonorenses está en desacuerdo con su incorporación, mientras apenas el 23.2% la respalda. Porque una cosa es buscar nuevos espacios políticos y otra pensar que los electores van a acompañarlo sin cuestionar sus decisiones. Si Ernesto Gándara todavía no entiende el mensaje, es porque no quiere entenderlo.
Aquello de que caballo que alcanza gana parece que no aplica en la contienda por la gubernatura de Sonora. La última encuesta de Parámetro Investigación coloca a Lorenia Valles con el 35.1% de las preferencias y a Antonio Astiazarán con el 34.6%. Apenas medio punto de diferencia, muy por debajo del margen de error. Es decir, están prácticamente empatados. Y eso cambia la lectura política: Morena no tiene garantizada la gubernatura y la oposición tampoco puede dar nada por hecho. Lo que parecía una elección complicada para la alternancia hoy presenta un escenario mucho más competido. Porque aquí no hay caballo que alcanza gana. Los dos arrancan parejos y falta ver quién tiene con qué llegar a la meta.
¿Será auténtico el pleito entre Luis Donaldo Colosio Riojas y Alfonso Durazo o estamos viendo un enfrentamiento conveniente para ambos? Colosio anunció que en su próxima visita a Sonora visitaría Bavispe y el gobernador le reviró que qué bueno que por fin saldría del bulevar Kino de Hermosillo. Pero ¿qué gana Durazo confrontando a un personaje que todavía no define su futuro político? ¿Y qué gana Colosio con esa confrontación? En política, los desacuerdos públicos también sirven para posicionarse. Habrá que ver si estamos frente a un pleito verdadero o una ayudadita que les conviene a los dos.
En los reacomodos políticos de Morena en Sonora, Javier Lamarque parece haber recibido una compensación nada despreciable. Después de quedar fuera de la coordinación estatal de la Defensa de la Transformación, que quedó en manos de Lorenia Valles, su esposa, Martha Patricia Patiño Fierro, fue designada titular de la Secretaría de Educación y Cultura. Una dependencia con enorme presupuesto y presencia en todo el estado. La pregunta es inevitable: ¿fue un nombramiento por méritos propios o un acuerdo político para mantener contento al alcalde de Cajeme? Porque si fue lo segundo, a Lamarque no le habría ido nada mal en el reparto.



