CIUDAD DE MÉXICO.— La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a poner sobre la mesa el tema del gasto del Poder Judicial y pidió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) reducir todavía más sus recursos.
Durante su conferencia matutina, la mandataria consideró que el máximo tribunal todavía tiene margen para recortar algunos gastos y puso como ejemplo sus propios hábitos personales.
“Todavía le pueden bajar un poquito, yo pago mi teléfono”, expresó Sheinbaum al referirse a los recursos destinados a la Suprema Corte.
La frase provocó atención debido a que la discusión ocurre mientras se revisan los recursos que tendrán distintas instituciones públicas y los planteamientos presupuestales para el próximo ejercicio fiscal.
Sheinbaum pide más austeridad
La presidenta ha insistido en que las instituciones públicas deben mantener una política de austeridad y evitar gastos que, desde su perspectiva, no sean indispensables para el funcionamiento de sus actividades.
En ese contexto, Sheinbaum consideró que la Suprema Corte todavía podría realizar ajustes en sus gastos.
El planteamiento de la mandataria se suma a las diferencias que su administración ha mantenido con integrantes del Poder Judicial alrededor del presupuesto, los salarios y el uso de recursos públicos.
Para el gobierno federal, la reducción del gasto debe formar parte de una política de mayor eficiencia en el uso del dinero público.
“Yo pago mi teléfono”
La frase utilizada por Sheinbaum rápidamente se convirtió en uno de los elementos más llamativos de su comentario.
Al señalar que ella misma paga su servicio telefónico, la presidenta buscó ejemplificar su postura sobre determinados gastos personales y administrativos.
La discusión, sin embargo, va más allá del pago de un teléfono, ya que involucra el presupuesto asignado a uno de los poderes de la República y la forma en que la Suprema Corte administra sus recursos.
La disputa por el presupuesto
El tema presupuestal ha adquirido mayor relevancia ante la discusión de los recursos que recibirán las instituciones públicas.
La Suprema Corte, como parte del Poder Judicial de la Federación, cuenta con un presupuesto destinado a garantizar su operación, incluyendo salarios, infraestructura, servicios, personal y funcionamiento administrativo.
Sheinbaum considera que todavía existen áreas donde pueden hacerse ajustes.
La presidenta ha defendido que los recursos públicos deben utilizarse con responsabilidad y que las instituciones deben revisar sus gastos antes de solicitar mayores cantidades de dinero.
La Corte frente al reclamo
El llamado de Sheinbaum no implica por sí mismo una modificación al presupuesto de la Suprema Corte.
Cualquier ajuste deberá realizarse mediante los procedimientos presupuestarios correspondientes y dentro de las facultades que establece la legislación.
El comentario presidencial abre nuevamente la discusión sobre cuánto deben gastar las instituciones encargadas de impartir justicia y qué nivel de austeridad debe aplicarse al Poder Judicial.
Mientras el debate presupuestal continúa, la frase de Sheinbaum ya dejó uno de los momentos más comentados de su conferencia: “Todavía le pueden bajar un poquito, yo pago mi teléfono”.
La discusión ahora se concentra en cuánto puede reducirse el gasto de la Corte sin afectar sus funciones y cuáles son los rubros en los que podrían realizarse ajustes.



