Moscú.— La tensión en Medio Oriente escaló este domingo luego de que Rusia calificara como “imprudentes e ilegales” los ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel contra instalaciones civiles y energéticas en Irán, incluida la planta nuclear de Bushehr.
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo iraní, Abás Araqchi, en la que ambos coincidieron en la urgencia de detener este tipo de acciones.
De acuerdo con la cancillería rusa, los funcionarios subrayaron que estos ataques representan un peligro directo para la población, además de poner en riesgo la seguridad del personal que trabaja en instalaciones estratégicas como la central nuclear de Bushehr, la cual se encuentra bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica.
En el intercambio, Moscú alertó sobre la posibilidad de una crisis mayor en la región, al considerar que este tipo de ofensivas podrían desencadenar consecuencias graves, incluso de carácter radiactivo, con impacto en todo Medio Oriente.
Lavrov también expresó su expectativa de que los esfuerzos diplomáticos internacionales logren reducir la tensión, señalando que el camino debe centrarse en el diálogo y no en la confrontación. En ese sentido, hizo un llamado a abandonar posturas de presión y retomar las negociaciones.
En paralelo, el canciller ruso dialogó con su homólogo chino, Wang Yi, con quien coincidió en la necesidad de impulsar soluciones políticas y diplomáticas para frenar la escalada en el Golfo Pérsico.
Bushehr en el centro de la preocupación
La planta nuclear de Bushehr se convirtió en uno de los principales focos de alarma tras un ataque con misiles ocurrido el sábado, el cual dejó como saldo la muerte de un vigilante iraní.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, condenó el hecho y retomó declaraciones del director del OIEA, Rafael Grossi, quien ha insistido en que las instalaciones nucleares nunca deben ser blanco de operaciones militares.
Desde Moscú, se acusó que estos ataques dañan la credibilidad internacional de quienes los ejecutan y ponen en entredicho los compromisos en materia de no proliferación nuclear.
Las autoridades rusas advirtieron que la situación podría agravarse si continúan las agresiones, por lo que insistieron en que el Consejo de Seguridad de la ONU y la comunidad internacional deben actuar para evitar una escalada mayor.



