La visita de Luis Donaldo Colosio a Sonora debía servir para mandar un mensaje de fortaleza y unidad de Movimiento Ciudadano rumbo a 2027.
Pero terminó abriendo muchas más preguntas.
Colosio no quiso definir si buscará la gubernatura. Natalia Rivera prácticamente lo abrazó como candidato. Ernesto “El Pato” de Lucas reapareció sonriente y, paralelamente, Alejandro López Caballero avanza en sus acercamientos con la dirigencia nacional naranja.
Y ahí es donde la historia comienza a ponerse interesante. Porque López Caballero no llega solo.
Políticamente representa a uno de los grupos más identificados con el gobierno de Guillermo Padrés. Su eventual incorporación significaría abrirle la puerta a una estructura política que durante años tuvo un peso determinante dentro del PAN sonorense.
La puerta naranja, por lo pronto, parece estar abierta.
El verdadero problema se llama Hermosillo
Movimiento Ciudadano tiene razones electorales para escuchar a López Caballero. Conserva estructura, conocimiento y presencia política en la capital.
Pero dentro de MC existe otra realidad: Natalia Rivera lleva tiempo construyendo su propio proyecto político en Hermosillo.
Una cosa sería aceptar a Alejandro López Caballero en Movimiento Ciudadano.
Y otra muy diferente pedirle a Natalia que le entregue las llaves de Hermosillo.
Ahí comienza la verdadera encrucijada.
Porque si López Caballero llega acompañado de estructura, operadores y personajes vinculados al padrecismo, inevitablemente aparecerá una pregunta:
¿MC está absorbiendo al padrecismo o el padrecismo está encontrando una nueva casa en MC?
¿Y Colosio?
En medio de todo aparece Luis Donaldo Colosio.
Su indefinición podría ser menos accidental de lo que parece.
Movimiento Ciudadano tiene demasiadas cartas sobre la mesa como para cerrar hoy la candidatura a gobernador.
Está Colosio. Pero también está la posibilidad de Antonio Astiazarán si sus negociaciones con el PAN terminan complicándose.
Está López Caballero buscando espacio.
Está Natalia defendiendo lo construido.
Y reaparece Ernesto “El Pato” de Lucas.
Demasiadas piezas para un tablero que apenas comienza a acomodarse.
Natalia come patos
Y aquí aparece quizá una de las fotografías más interesantes de la visita.
Mientras Colosio dejaba indefiniciones y alrededor suyo aparecían pifias, incomodidades y malas caras, Ernesto “El Pato” de Lucas se veía particularmente sonriente.
El Pato volvió a nadar en aguas naranjas. Pero habrá que ver cuánto dura la sonrisa.
Porque Natalia Rivera no parece dispuesta a observar desde la tribuna cómo otros llegan a repartirse los espacios que ella considera suyos.
Y si la disputa termina siendo por Hermosillo, el menú político podría ponerse interesante.
¿Y el PRI de ALIBOURS?
Y mientras todas estas piezas se mueven, hay otro partido que prácticamente se ha desdibujado de la ecuación opositora: el PRI de Alibours (Alito y Bours).
El tricolor tiene en Sonora una dirigencia estatal que ha hecho su trabajo y que intenta mantener estructura y presencia en condiciones particularmente difíciles.
El problema es que su futuro local podría terminar dependiendo mucho menos de lo que haga en Sonora y mucho más de la suerte política de su dirigente nacional.
Y ahí está el riesgo. Que el PRI sonorense termine yéndose entre las patas de una confrontación nacional que no necesariamente es la suya, reduciendo todavía más su margen de negociación rumbo a 2027.
Eso haría todavía más importante a Movimiento Ciudadano como punto de encuentro —o de desencuentro— de personajes, estructuras e intereses que buscan construir una alternativa frente a Morena.
WAR ROOM Naranja
Por eso habrá que seguir muy de cerca ese War Room naranja en Hermosillo con Natalia Rivera y Roberto Romero a la cabeza.
Poque si terminan llegando Lopez Caballero y los padrecistas, reaparece el Pato, Colosio sigue sin definirse y hasta Toño se mantiene en puerta entreabierta, quizá Natalia Rivera tenga que desempolvar del baúl de los recursos aquella famosa frase que utilizó en otros tiempos:
“LO BUENO QUE YA SE VAN”.
Aunque viendo cómo se están acomodando las cosas en Movimiento Ciudadano, quizá ahora tenga que cambiarla por:
“LO BUENO QUE YA LLEGARON”



